AGOTAMIENTO EMOCIONAL Y ZONAS DE CONFORT

Debemos partir, si queremos llegar a profundizar sobre el agotamiento emocional y las zonas de confort,  del punto de partida correcto, a saber,  que las sociedades humanas son sociedades enfermas ¿Enfermas de qué? De inhumanidad. No hace falta ser ningún gurú del misticismo ni de la psiquiatría y mucho menos de la geopolítica para conocer y reconocer que las formas de organizarse los seres humanos en esta última humanidad, pongamos desde los Sumerios hasta nuestros días para no entrar en detalles, han sido nefastas para el desarrollo del Ser del ser humano. Ninguna forma de organizar la sociedad, hasta hoy, puso el centro de atención en el hombre, en esa  fórmula viva de cuerpo-mente-alma y espíritu. Para ser lo más justo posible, humanamente hablando, hay que reconocer que tampoco se habían dado las condiciones intrínsecas al conocimiento mismo de la conciencia humana. Y no me refiero a la conciencia humana como consciencia, como racionalidad, a esa parte mental que sirve de espejo a todo un mundo emocional, sino a la conciencia como Ser, como parte inseparable de la Conciencia Única, entiéndase esta con el término que se quiera, Dios, Fuente, Leyes del Universo, etc., etc. Los diversos intentos por acercar la espiritualidad del ser humano a la sociedad fue fraguándose en diversos movimientos religiosos que nada o poco tienen que ver con el Espíritu o Conciencia de Ser, sino con formas de dominación basadas en el miedo.  Las diversas civilizaciones han basado su organización social fundamentalmente sobre el pilar económico, productivo y ya sabemos  lo que esto ha significado a lo largo de la historia, la esclavitud del hombre por y sobre el hombre, en nombre de todo tipo de conceptos, humanos y divinos. Ejemplos de esclavitud los puede encontrar en toda época y toda latitud, desde los Sumerios hasta los tiempos gaseosos de nuestro presente.

Hay mil formas para superar el agotamiento emocional, pero un solo camino: tú
El agotamiento emocional es producto de sociedades enfermas

¿QUÉ ES EL AGOTAMIENTO EMOCIONAL?

El ser humano puede entenderse de una forma sencilla como un ser emocional. Son las emociones las que guían el comportamiento del hombre. Emociones básicas como la ira, la alegría, la tristeza, la pena, la vergüenza, la euforia, la envidia, el miedo, la desconfianza, etc., etc., son el combustible que alimentará la voluntad y el deseo humano y, en última instancia, sus actos, su comportamiento consigo mismo y con los demás. Las emociones surgen de la interacción del ser humano con otros seres humanos y con el medio. Son, como el pensamiento mismo, atributos inevitables del ser humano. No podemos dejar de pensar ni de emocionarnos. Ahora bien, en una sociedad fundamentalmente enferma, por más zonas de confort que tanto la sociedad misma como el individuo puedan construir, es una sociedad que lleva consigo una inercia que arrastra al hombre a un agotamiento mental y este lleva a un agotamiento emocional. La mente, la racionalidad, las creencias, no encuentran soluciones efectivas para este tipo de sociedades que se comportan como un circo romano, donde víctimas y verdugos se confunden en la arena del sinsentido, donde nadie encuentra su razón de ser y necesita refugiarse en mil y unas zonas de confort que solo son capaces de mitigar, jamás salvar, esa sensación de malestar.  

Las hegemonías del poder solo buscan el control social a cualquier precio, incluso torpedeando el bienestar emocional de los individuos

   El agotamiento emocional es un efecto inevitable de una vida cargada de preocupaciones y ocupaciones que no puede encontrar el camino a su Ser, el camino a su espiritualidad. Este agotamiento puede emerger en cualquier situación, sobre todo familiar o en el núcleo cercano de amistad, y probablemente le echaremos la culpa de ello  a cualquier cosa, el país, el trabajo, el stress de los niños, la infidelidad de la pareja, etc., etc. Sin embargo, la causa última de este agotamiento no deja de ser el tipo de sociedad deshumanizada en la que sigue viviendo la especie humana. No solo se suele confundir el origen del problema con el objeto o sujeto que desencadena ese agotamiento (pareja, trabajo, relaciones familiares, etc.), sino que seguimos creyendo que la solución no está a nuestro alcance y encima culpando, generalmente, al otro. Es un error. No solo todos somos responsables de nuestras vidas, de lo positivo y negativo que puede sucedernos en ella, sino que también cualquier solución está también dentro de cada uno. Sí, por muy intenso que sea el agotamiento emocional que una persona pueda sufrir, la solución la tiene en sus manos. Veamos.

El Amor puede modificar la estructura del ADN porque el Amor es la fuerza creadora y transformadora del universo

LAS DAÑINAS ZONAS DE CONFORT Y EL AGOTAMIENTO EMOCIONAL

Antes de entrar en las soluciones posibles para paliar la nociva sensación de agotamiento emocional, debemos aclara algo más de las dañinas zonas de confort.

Agotarse emocionalmente es dejarse llevar por la inhumanidad de las sociedades humanas
Un túnel, por muy largo y oscuro que esté, siempre tiene una salida, del mismo modo que tiene una entrada

     Las zonas de confort, que, recordemos, pueden ser tan terribles como su imaginación pueda abarcar, son fruto más del entramado social que del individuo. Las sociedades enfermas son mantenidas por estructuras de poder que necesitan ofrecer zonas de confort para que los “esclavos modernos” puedan refugiarse en ellas sin poner en peligro la estructura de dominación. Ejemplos de zonas de confort sociales las puede encontrar en todo tipo de ideologías, en deportes de masa o eventos deportivos mundiales, como las olimpiadas o los campeonatos de futbol, atletismo, etc., en modas de todo tipo, desde la ropa a los destinos turísticos, etc., etc. Obviamente, es un engaño. No obstante, el “esclavo moderno” no las ve como zonas de confort diseñadas por las hegemonías del poder para el control social, sino que el sufrido humano las ve como válvulas de escape para los problemas que conforman su cotidianidad.

Si la ciencia se cierra al espíritu, transforma el conocimiento en papel mojado

   Hay zonas de confort que son verdaderos infiernos humanos, pensemos en tantas mujeres maltratadas que hacen de su martirio verdaderas zonas de confort por no tener medios de seguir su camino solas o por convenciones sociales macabras o pensemos en los padres de hijos drogadictos que se refugian en zonas de confort pantanosas y son capaces de ayudar a sus hijos  a seguir asesinándose a sí mismos con tal de no hacer frente a las suplicas culposas que sus hijos pueden encararles. Hay otras zonas de confort que encuentran su refugio en placeres terrenales de todo tipo pero que no les eximen de sufrir las inclemencias del vacío existencial al que llevan las falsas zonas de confort. Cuántos millonarios con vidas aparentemente perfectas se suicidan a pesar de tener todo tipo de zonas de confort donde refugiarse. Todas las dañinas zonas de confort tienen un objetivo común, imponer al ser humano la falsa percepción de que las cosas son como son y que nada ni nadie puede cambiarlas. La solución sería entrar en las distintas zonas de confort y practicar el insano pero eficaz vicio de la indiferencia hacia el otro. Si no puedo con el Mal, miro hacia otro lado. Obviamente, esa no es la solución.

Toda reacción emocional conlleva una reacción corporal

¿ HAY SOLUCIONES EFECTIVAS PARA EL AGOTAMIENTO EMOCIONAL?

Cuerpo y mente van tan unidos en el ser humano como el oxígeno y el hidrógeno en una molécula de agua. Toda reacción emocional conlleva una reacción corporal. Cuando las emociones que sacuden las mente son negativas, el cuerpo se resiente. Hay todo un bagaje de estudios hoy en día que intentan dar cuenta de la vinculación entre una determinada emoción negativa y una determinada dolencia física o enfermedad.

Las zonas de confort representan espejismos de un ser emocionalmente herido
El efecto placebo relaciona el poder mental sobre el cuerpo

   El agotamiento emocional, ese sensación de no poder seguir con el curso de su vida, de querer tirar la toalla, de querer sumergirse en cualquier salida que le haga olvidar ese estado, suele tener unos marcadores físicos y mentales bastante reconocibles. El cuerpo y la mente están en un estado alterado de conciencia, no hay paz en lo que se hace, se comienzan cosas que nunca se terminan de hacer, hay una fatiga crónica en el cuerpo que impide si quiera disfrutar cualquier paseo, etc., etc.

Vivir en sociedad es convivir emocionalmente. Agotarse emocionalmente es haber perdido la sensación de vivir en sociedad.

   El primer paso, ineludible e inmediato, es reconocer que el origen de todo lo que nos puede pasar no está fuera, sino dentro de cada uno. El primer paso para comenzar a desintoxicarse de un agotamiento emocional es comprender que somos responsables de nuestra vidas porqué somos seres libres y por mucho que todo tipo de situaciones y sociedades enfermas intenten decirte que la responsabilidad no es tuya, sí lo es. Pero la grandeza del ser humano, de todo ser con conciencia, es que la solución a sus desequilibrios no está tampoco fuera de él, sino dentro de sí mismo. Es muy complicado en estas sociedades humanas enfermas de inhumanidad ver, comprender e interiorizar que el ser humano es un ser creador, que tiene dentro de sí el poder de crear y de transformarse a sí mismo. En estas sociedades donde hasta la salud humana se negocia y se rentabiliza, pareciera un sacrilegio decir que el ser humano tiene el poder de curarse a sí mismo, pero, guste o no, así es.

MEDIDAS PALIATIVAS PARA EL AGOTAMIENTO EMOCIONAL

Cada ser humano es inimitable, en todos los sentidos, y, como tal, cada quien tiene su propio camino, su propia hoja de ruta, para encontrarse a sí mismo. Del mismo modo, no hay un método único para paliar el agotamiento emocional. Cada quien tendrá su propio matiz, su propia variedad de solucionar ese estado. Así todo, hay “tránsitos” que pueden servir de guía para encontrar esa llave particular que cada quien tiene para abrir el baúl de los tesoros que guarda dentro de sí. Veamos.

Ama desde y con la última célula de tu vida y convertirás cualquier agotamiento emocional en un remanso de paz.

   Decíamos que es inseparables los efectos corporales de los estados mentales. A toda emoción le acompaña un estado corporal. Desde esta perspectiva, tomaremos diversos “tránsitos” para paliar el agotamiento emocional.

A NIVEL CORPORAL:

  • Si no ha desarrollado ninguna patología concreta que dé cuenta del agotamiento emocional, salvo el stress que conlleva, la primera medida para restablecer el equilibrio sería la del ejercicio moderado. No se trata de ir a los Olimpiadas, ni de creer que por realizar una actividad física yendo a su trabajo, ya está listo el asunto. No. El ejercicio a desarrollar deber ser consciente, intencional y con un objetivo claro en su mente: reparar todo daño celular que haya ocasionado su agotamiento. Una caminata diaria de una hora con ejercicios aeróbicos incluidos sería suficiente. El entorno, a ser posible, lo más natural que se pueda. Así todo, si su vida es completamente urbana y no tiene un parque cerca, recuerde que lo importante es el ejercicio en sí.
  • Si fuma o bebe alcohol, deje de hacerlo, al menos, mientras dura la desintoxicación emocional. Estos vicios propios de todo tipo de zonas de confort están vinculados directamente al control social. Son mecanismos que los poderes políticos de las sociedades enfermas permiten porque, más allá de los beneficios económicos, también sirven como válvulas de escape del individuo.

A NIVEL MENTAL:

  • Medite. Meditar no es hacer yoga. El yoga son ejercicios que permiten la relajación del cuerpo para la posterior meditación. Si en vez de hacer ejercicios, como le dije anteriormente, lo suple con una sesión de yoga, perfecto. Pero para meditar debe encontrar también su tiempo, con diez minutos al día sería suficiente para empezar el tratamiento para paliar el agotamiento emocional. La pregunta que muchos se hacen  es ¿ y sobre qué medito? Meditar no es reflexionar, si entendemos la reflexión como un acto de la mente racional, del ego, sino es una conexión directa con Dios desde el Ser que es. No necesita, imperativamente, entablar un diálogo con Dios a través de su Ser. El vaciar la mente, el silencio mental, puede ser una forma de conectarse con Dios sin un diálogo estricto. Ese momento, bien a través del silencio o del diálogo, es único,  intransferible e inefable. Cada cual lo vive y lo siente a su manera. Los increyentes suelen suplir esa conexión con Dios con una mente sobrecargada de ideologías de todo tipo, pero ya se sabe qué representa cuando una idea es encerrada entre los muros ideológicos: se marchita como una flor expuesta a condiciones mortales.
  • Una forma de paliar el agotamiento mental es a través del descubrimiento y enfrentamiento con sus creencias. Permítase, al menos, cinco minutos diarios, a solas, para reflexionar desde su ego, desde su biografía, las creencias que tiene. El único requisito para la efectividad de este método es que sea sincero consigo mismo, con su sensación de Ser. Se maravillará cuando comience a indagar sobre el origen de sus creencias, el por qué las aceptó, el por qué las mantiene y sobre todo, en cuanto a sus creencias fallidas, tóxicas, el por qué no puede despegarse de ellas. Se maravillará de lo fácil que resultará tomar decisiones para su bienestar emocional en el momento que pueda ver la radiografía emocional que ha heredado con otros ojos, con otra mirada.
Un espíritu sediento de amor busca el río del conocimiento

   El agotamiento emocional es connatural a una conciencia sometida a los vaivenes de unas sociedades donde el norte no señala al ser humano sino a intereses mezquinos, sean económicos, religiosos, políticos o de cualquier índole. No es casual la agitación social de estos tiempos gaseosos. No es casual el despertar al espíritu del Ser de una gran parte de la sociedad humana en estos tiempos. Tampoco es casual que gran parte de los seres que componen el mundo moderno esté exigiendo a las hegemonías del poder el respeto a su Ser y el espacio para desarrollarse como seres humanos desde un ambiente emocional de respeto a la vida, a la naturaleza y a la espiritualidad. Hacia ese mundo va el ser humano por más que a las diversas estructuras del poder les duela. La libertad de Ser no depende de poder alguno fuera de cada ser humano, sino del poder que toda conciencia tiene en sí para reconocerse como Ser por encima de todas las creencias, la mayor parte fallidas, que el ego asumió como verdades últimas. La única verdad es la del amor. Si tu corazón está en paz, el amor siembra a su alrededor paz y el mundo emocional riega con sus actos armonía y prosperidad.

Las sociedades humanas sufren de inhumanidad

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