EL LIBRO

INTRODUCCIÓN A LA LECTURA DE TE ODIARÉ TODA LA VIDA

   Todo camino para el desarrollo personal comienza y termina en cada espíritu humano. Nadie puede caminar la senda que cada cual debe transitar. Si esto así ¿Por qué necesitamos sumergirnos en lecturas de todo tipo, visitas a todo tipo de templos y conversaciones con todo tipo de gurús? Pues porque si bien es cierto que el cambio hacia una evolución plena del espíritu solo se acciona con la intención y voluntad de cada cual, no menos cierto es que todo nuestro entorno está para ayudarnos a dar ese paso.

No hay respuestas sin dudas
Camino a las respuestas

No todo está perdido cuando alguien está en el mismo infierno humano, ni mucho menos. Siempre, siempre hay una salida, digan lo que digan los agoreros de la realidad inamovible o ajena al propio ser. No solo construimos nuestra realidad, guste o no nos guste, del mismo modo que la gravedad hará su trabajo el día que decidas dar un paso al frente estando al borde de un barranco, sino que esa construcción depende íntegramente de tu voluntad, de tu intención. Justamente, y aunque no venga muy a cuento, la forma que tiene el gregarismo humano a la hora de seguir a unos cuantos líderes sociales viene de la mano de esa manipulación de las intenciones. Se guían y manipulan nuestras intenciones de la misma forma que podemos manipular la ingenuidad de un niño, por cierto, uno de sus bienes más preciados. Cuando estás sumergido en una realidad que a todas luces es inhumana, cargada de sufrimientos y dolores de todo tipo, date por seguro que llegaste a ella por una causa que siempre parte de ti aunque culpes a mil demonios, tu mala suerte, al político de turno, al dios de los guardianes de la fe o  tu mala estrella al nacer. Llegado a este instante de locura existencial, la tendencia es a aislarte en tus zonas de confort, que, no olvidemos, pueden ser de lo más tétricas que uno pueda imaginar, y odiar todo lo que te rodea y a todo aquel que te aleja de tu zona de seguridad.

Liberarte de las zonas de confort es una necesidad
Las zonas de confort encadenan

En el mejor de los casos, ese odio se maquilla con una indiferencia hacia el otro, hacia el dolor ajeno y los males que sucumben a nuestras sociedades. La culpa, dirás y te dirán, siempre es del otro. Salvamos a nuestros egos de todo tipo de responsabilidad ante el dolor propio y ajeno. Nunca más lejos de la realidad. Somos libres porque somos responsables de nuestra libertad de ser y crear. Quien diga lo contrario, no solo está sumergido hasta el cuello con  la inmundicia de creerse distinto y superior al resto de los mortales, sino que además va a la tumba con sus creencias y, peor aún, es capaz no solo de morir por ellas, sino de matar por ellas. Bienvenidos al mundo de los fanatismos de todo tipo. Las sociedades humanas están repletas de fanáticos que se creen que no lo son por el simple hecho de ver el fanatismo ajeno y no el propio. Aquello de ver la mota en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

   Este mundo de odios disfrazados de ideologías de todo tipo se sustenta en el mundillo de las creencias. Toda creencia se refleja, y se definen, como pautas de comportamientos. Y muchas de estas creencias son fallidas, en el sentido que te alejan no solo de tu esencia, sino de la esencia de todos aquellos que te acompañan en este viaje de la vida. No nace el hombre para ser esclavos de sus creencias, sino para crear a través de ellas. Una creación que, recordemos, está más allá del bien y del mal. Ser creadores conlleva también la posibilidad de crear mundos infernales y sobran ejemplos de lo que el hombre es capaz de crear cuando se deja rienda suelta a dicho poder. La tendencia a relegar nuestra responsabilidad haciendo responsable al otro de nuestros males, de nuestra realidad, solo es posible venciendo la tendencia a creernos seres aislados del resto del universo.

Solo hay un camino hacia ti
Vencer las creencias fallidas y encontrarnos a nosotros mismos

No se trata de aniquilar nuestro ego, por otra parte imposible, sino de encauzarlo a su lugar, como instrumento al servicio del ser que somos, y no como una bestia al servicio de miedos de todo tipo. Sí, el miedo es el mayor reto a trascender para convencernos que el conocimiento, el genuino conocimiento, nos llevará a reconocernos a nosotros mismos en los otros, en cada ser que despreciamos porque nuestras creencias los han separado de nuestro común origen. Desde esta perspectiva, las mal llamadas culturas humanas, solo han servido para deshumanizar nuestro común origen. Frente a las culturas del mal, del odio, solo queda la cultura del despertar al Ser que somos, a la Conciencia que representamos en este universo que cada vez nos descubre más lo pequeñito que el ego humano es.

Quiero agradecer al equipo de letraminuscula.com, con Roberto Augusto a la cabeza, por su buen hacer a la hora de asesora, maquetar y subir los libros a Amazon. Seriedad y amor por lo que hacen son su bandera. Gracias.

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