EL ODIO COMO IDEOLOGÍA

Comencemos bien, el odio es el deseo de hacer mal. Cuando este deseo traspasa un punto crítico, ese deseo se transforma en el impulso de hacer daño real al sujeto odiado y a todo lo que él pueda representar, sean sus seres queridos u otros símbolos. Este odio se manifiesta de muchas maneras. Todo el mundo puede dar cuenta de lo cruel que puede ser el odio a la hora de dar rienda suelta a ese instinto asesino que se adueña del hombre que es poseído por ese virus del mal.

No te dejes vencer por la maldad
El odio se viste con todo tipo de ideologías

   ¿Nace el hombre con la semilla del odio o este es sembrado en su mente tras nacer? En otras palabras, el ser humano ¿es un diablo o se transforma en diablo? Si el ser humano nace limpio de maldad en su corazón  ¿cómo se siembra el odio en su razón, en su mente, en cada célula de su cuerpo? Y ¿Quién lo hace? ¿Quién es ese sembrador del mal? ¿Por qué lo hace?

EL ODIO COMO PRODUCTO DEL EGO

 El ser humano, como Ser, comparte con toda conciencia humana, y, permítanme la licencia, con cualquier conciencia universal, cósmica, su misma esencia. Todos somos hijos del mismo Dios, de la misma Fuerza, del mismo Padre, de las mismas Leyes Cósmicas, cada cual lo nombre como quiera, pues lo importante no es cómo se nombre la Unidad que somos, sino la Unidad que somos en sí misma.

Somos más que nuestras creencias y nuestros egos

Pero la conciencia que somos, que nos define, que nos da nuestra razón de ser, más allá de todas las apariencias, no es fácilmente visible a través del ego, de la razón, de la mente, que va construyendo ese identidad del “yo soy tal y cual” donde el yo se viste de mil y una creencias y está sujeto a las inclemencias de cada época y de las circunstancias de cada cual. Sí, nos guste o no, nacemos no solamente marcados por nuestros rasgos físicos, la posición económica de nuestra sociedad en general y de los padres en particular, sino que venimos marcados emocionalmente por las creencias que recibimos al nacer. Incluso cuando el bebé está en el seno materno, está absorbiendo el mundo emocional de su entorno a través de las emociones de su madre. Los padres transmiten, por líneas generales con todo el amor que pueden tener hacia sus hijos, esas  creencias que, a su vez, han recibido como legado de sus propios padres.

tú puedes traspasar el muro
Siempre se puede traspasar cualquier muro

Las sociedades humanas, hasta el momento, van dejando en herencia a sus descendientes no solo las ventajas adaptativas al medio, sean los adelantos técnicos, sus propios rasgos genéticos, el conocimiento de cómo acceder a otros conocimientos, etc., sino que van dejando también las mil y unas creencias, muchas de ellas  fallidas, por no decir la mayoría,  que alejan a unos seres de otros por el simple hecho de tener creencias diferentes.

EL ODIO COMO PILAR DE LAS CREENCIAS FALLIDAS

 Las creencias en sí no son ni buenas ni malas si no fuese que ellas empujan a la acción del individuo. Las creencias son pautas de comportamiento. Una persona puede creer o no en Dios, por ejemplo, y esa creencia en sí misma no es ni buena ni mala, ni perjudicial ni ventajosa para los demás.

Al odiar, te destruyes siempre
Al odiar te destruyes

Pero cuando esa creencia se asume, se interioriza como parte de la identidad de esa persona, se convierte en un comportamiento y en una actitud ante sí mismo y ante los otros. Si cree en Dios y cree, además, que todo aquel que no crea en él, en su Dios, debe ser castigado por ello, incluso asesinado por ello si no se suma a su creencia, el comportamiento resultante será el de un asesino, por más que justifique sus acciones en sus creencias y se crea que es un elegido de Dios y que va a ir a un paraíso. El irrespeto a la vida humana no puede ser pasto de creencia alguna en nombre de las creencias en sí mismas. Por ello, por ejemplo, en todo Estado que posea la pena de muerte para cierto tipo de delitos, lo único que está resaltando es su enajenación como ente social que debe asumir las reglas de convivencia de una comunidad. Un Estado donde se aplique la pena de muerte es un Estado fallido, un Estado inhumano, por no decir infrahumano, por más que justifique su actitud en mil creencias que aseguren defender su comportamiento por el bien de todos. Cualquier justicia humana que no respete la vida humana, aunque esta vida haya sesgado la vida de otro ser humano, es inhumana en esencia, por más que la vistan de las creencias que quieran. La ley del ojo por ojo es una creencia fallida para seguir manteniendo las políticas del conflicto.

No hay justicia en la pena de muerte
La pena de muerte deshumaniza al hombre       

El Ser del ser humano es mucho más que sus creencias, emociones, sentimientos, conocimientos, posesiones. El Ser es el pilar sobre el que emerge un yo que viene al mundo ¿a qué? ¿A creer? ¿A sobrevivir al medio? ¿A avasallar al otro porque no cree en lo que yo creo? ¿A sufrir y martirizarse en nombre de las creencias? El Ser que todo hombre es por el simple hecho de que es Conciencia no viene definido por creencia alguna, sino por el simple hecho de Ser. El Ser encarnado en un yo, mantengo, no sabe de diferencias, sino que empuja a los egos a superarlas, a ver más allá de las creencias. No es imposible, ni mucho menos. Toda afirmación que sostenga que no puedes cambiar, que el mundo es inamovible, que hay fuerzas externas que impiden el cambio, solo son creencias destinadas a que todo siga igual ¿Por qué se crean estas creencias? ¿Quién alienta esta visión infernal de la naturaleza humana? Las ideologías

ODIO E IDEOLOGÍAS

   El odio es sembrado y fomentado por muy pocos, muy pocos, pero es seguido y asumido por muchos como algo natural. El ser humano, como conciencia, como parte de la Conciencia del Padre, de Dios o como usted lo quiera nombrar, es capaz de crear a través de las ideas que surgen de su mente.

Eres lo que creas  a través de tus ideas
Las ideas son la fuente creativa humana

Las ideas, en sí mismas, son instrumentos de creación, de superación, de evolución, no nacen como instrumentos de dominación, ni mucho menos. Las ideas nacen de la interacción del hombre con el entorno, del hombre con los otros hombres e incluso, primordialmente, del hombre consigo mismo. Las ideas no solo están dirigidas a la supervivencia, que también, sino a encontrar el hombre su razón de ser en medio de un mundo que fue apareciendo a su consciencia como algo mágico. Pero esto es harina de otro costal. Para lo que importa en este post, lo que hay que reseñar es que las ideas surgen para estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de ellas. Cuando un hombre se pone al servicio de las ideas ha caído en las redes de las ideologías. Una ideología no es más que un puñado de ideas, acerca de lo que ustedes gusten, que han sido encerradas en la cárcel de las verdades absolutas.

No a las ideologías
Las ideologías del odio exterminan a las ideas

Las más dañinas son las ideologías políticas y las religiosas. Las ideologías no nacen solas, por obra y gracia de una ciencia infusa, sino que nacen de hombres de carne y hueso y que son impuestas a los demás a través de mil medios, desde la fuerza bruta a la manipulación o a golpe de sembrar miedos de todo tipo: si no crees en mí, en mi causa, el enemigo te doblegará…si no crees en mí, Dios te condenará al infierno por la eternidad…si no crees en mí, eres un enemigo de la patria, etc., etc.

ODIO, IDEAS, IDEOLOGÍAS Y LA FUENTE DEL CAMBIO

   Las ideologías del odio siembran el mal muchas veces en nombre del bien, pero a nadie engañan, pues las etiquetas de los nombres no hace que una semilla insana se vuelva sana, salvo en las mentes que aún están dormidas en sus tradiciones y se dejan llevar por las cosas son así, yo no puedo hacer nada, en el fondo tienen razón, etc. Las ideologías del odio nacen en las mentes de seres que no son capaces de verse a sí mismos en los otros, son, por naturaleza, ciegos y sordos al dolor ajeno, y, como tal, indolentes.

Sembradores de odio
Son muy pocos los que siembran el mal

Son muy pocos, muy pocos, pero, como dije líneas atrás, son muchos los que se dejan llevar por esa corriente. Por qué, cómo es posible que alguien en su sano juicio acompañe la monstruosidad de verse arrastrado a la destrucción y no decir ni hacer nada para revertir el curso. Hay dos factores, miedos de todo tipo y el proceso de socialización. El ser humano se convierte en lo que piensa y lo que la sociedad enseña en sus modelos educativos no son más que las fórmulas para repetir los modelos tradicionales sin grandes mutaciones, creencias fallidas de todo tipo que solo persigue mantener un modelo concreto y no trascenderlo. Ejemplos hay por doquier.

   No quiero terminar este post, que se extendió más de la cuenta y pido disculpas por ello, sin la advertencia a todos aquellos seguidores de no pocos agitadores de las ideologías del odio, sobre las ideas convertidas en ideologías y el morir por ellas.

no matarás
Matar por una ideología no te convierte en héroe, sino en asesino

Una persona puede morir por una idea, aunque esta esté embebida hasta el tuétano de una     ideología maligna cien por cien, sea la que sea, y de esa forma convertirse en mártir de esa causa. Pero el problema no es si una persona puede, debe, quiere o se atreve a morir por una idea, sino si es capaz de matar por ella. En caso afirmativo, por más que las demás mentes enfermas lo llamen héroe, mártir o como quieran, la única realidad es que es un asesino. Ya no hablemos de los agitadores del mal, del odio, aquellos que lanzan la piedra y esconden la mano, aquellos que llaman a matar por su ideología y se escudan en mil palabras y en mil causas. La verdadera esclavitud es la que te lleva a esclavizarte a una ideología y llegas a creer que ella te da tu libertad. La única libertad es la libertad de Ser y ella solo se alcanza a través de las dos fuerzas primigenias del universo, el amor y el perdón. Ama y perdona para alcanzar la libertad y lucha por crear un mundo libre de ideologías y repleto de ideas para el desarrollo humano. Las hay, están ahí, en la mente de tantas y tantas gentes, solo hay que desear alcanzarlas y darle alas. El poder del cambio no está en otros, está en ti. Tú no eres una ideología, sino un océano de ideas por compartir.

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