EL PODER DEL PERDÓN

El perdón suele ser buscado por muchos, conseguido por pocos e incomprendido por la gran mayoría. Perdonar no es un acto de cobardía, menos de debilidad o de clara injusticia, como suelen creer muchos que niegan la posibilidad de perdonar ciertos actos del bestiario humano.  Perdonar es el único camino, la única salida, que el hombre puede buscar con la garantía absoluta de renacer de las cenizas. Sin embargo, como digo, el perdón es incomprendido por la gran mayoría ¿Por qué? ¿Qué lleva al hombre a negarse a dar o pedir el perdón?

El perdón es el único camino hacia la humanidad que se pretende ser

ENTRE EGOS, IDEOLOGÍAS Y FALSAS CREENCIAS: EL PODER DEL PERDÓN DE RODILLAS

La gran desconocida del ser humano es, paradójicamente, lo que moldea su propia vida, a saber, la conciencia que es. Es un mínimo de seres humanos que encuentran y, por ende, saben diferenciar, su conciencia del mundo de las creencias. Suelen confundir su conciencia con éticas de todo tipo, con comportamientos éticos de todo tipo, sin llegar a comprender que es la conciencia la que, en base a su poder creador, su libertad de crear, construye el mundo de las creencias. Pero las creencias se convirtieron, por líneas generales, en esclavas de miedos de todo tipo. Son creencias que llamo fallidas. Las creencias, en sí mismas, no esclavizan al hombre, a la conciencia humana, pues sirven para actuar en el mundo. Las creencias, en sí mismas, son ideas acerca de todo con lo que el hombre es capaz de interactuar, real o imaginativamente. Ideas que servirán y delinearán un comportamiento determinada. El problema no son las ideas, obviamente, sino cuando se enclaustran las ideas entre muros y se convierten en ideologías. Las ideas surgen en el hombre para desarrollar, cada cual, en su faceta, el poder creador que su conciencia es. Las ideologías, en cambio, limitan el mundo, definen el mundo, y lo hacen bajo el interés particular de alguien o de un grupo. Las ideologías (Link al canal KUKALOT en YouTube) convierten sus creencias en verdades absolutas sin dejar resquicio para el encuentro, para el desarrollo de las ideas.  Las ideologías nacen para tener enemigos y solo se sostienen en base a dichos enemigos. Las ideologías no saben, no pueden permitirse el lujo, de perdonar.

Las ideologías no están al servicio del hombre

EL PODER DEL PERDÓN Y EL DESPERTAR A LA CONCIENCIA

Estamos en sociedades enfermas, en sociedades donde se ha “normalizado” el odio, el desencuentro, la humillación de lo distinto, la indiferencia, la cultura de la queja, el refugio en zonas de confort, etc., etc. Si sirve de consuelo, la culpa no la tiene nadie, sino es una consecuencia del gran engaño, de aquel que sirvió para que unos pocos dominarán y esclavizaran a la gran mayoría. Aquel engaño se pierde en la noche de los tiempos. Estamos en sociedades enfermas porque se han construido en base a las creencias. Tiene su lógica, pues la conciencia, aun siendo el arquitecto de la vida, es algo que, al encarnarse, debe ser encontrada por el mismo ego que construye las creencias. La conciencia debe ser buscada y despertar a ella por el mismo agente que ha construido su identidad en base a las creencias, la mayoría de ellas fallidas. La tarea es ardua, pero no imposible. Cuál es la herramienta, el instrumento, que puede permitirnos despertar a la conciencia de ser. Sí, el mismo que viste y calza a la hora de amar, el perdón.
     Quien es incapaz de perdonar, es incapaz de amar. Quien es incapaz de amar, jamás podrá pedir ni dar perdón alguno. Ya podemos ver en qué inmenso lío están las sociedades humanas cuando vemos, por doquier, todo tipo de tropelías aupadas por una mar de seres gregarios que piden la sangre y muerte de sus enemigos. Pero lo podemos ver también en asuntos más cotidianos, cuando uno de los padres divorciados hace la vida imposible al otro para que no vea a sus hijos en común o cuando un jefe déspota abusa de su cargo y humilla a sus empleados o cuando un padre impone su autoridad por el solo hecho de ser padre. Tanto el amor como el perdón parecen estar ausentes. Qué sucede, cómo superar las barreras que impiden al hombre verse a sí mismo como lo que es, conciencia por encima de sus creencias.

El perdón es un camino hacia el despertar de la conciencia

EL PODER DEL PERDÓN NO ES UNA CREENCIA, ES EL CAMINO A LA CONCIENCIA

En estos tiempos en los que las miserias humanas, vestidas con todo tipo de ideologías, donde nadie parece hablar un mismo idioma y si lo hablan es para distanciarse, la gran pregunta es si tenemos la capacidad de salir de esa espiral autodestructiva a la que se ve abocado el ser humano.

   Debo hacer un paréntesis. Una cosa son mis escritos, donde analizo bajo la óptica de mis humildes conocimientos y otra muy distinta mis pensamientos. En el caso que nos concierne, sí soy optimista, pero no porque otro mundo mejor venga de la mano del hombre y sus sociedades del descarte, sino porque soy un nazareno que espera la Segunda Venida del Maestro, Jesús de Nazaret. Esta espera, que, bajo mi humilde criterio, está a punto de acabar, dará un salto y sumergirá a los hombres, a los supervivientes de la Gran Tribulación, en otros mundos. Aclarado esto, sigamos. Disculpen mi franqueza.

Cuando encuentras el camino hacia la conciencia, has encontrado la llave del perdón

   La gran posibilidad de cambiar el rumbo humano radica en la propia educación que damos a nuestros hijos y nietos. Hasta hoy en día, lo que estamos enseñando son las mil y una creencias fallidas que hemos recibido y muy pulcramente legamos. Ese no es el camino. Nadie quiere dar el brazo a torcer. Nadie quiere sentirse perdedor sin darse cuenta que, si el juego no cambia, nadie saldrá victorioso.  Solo el perdón puede labrar ese camino hacia el despertar de la conciencia. El gran obstáculo es que el mal suele enseñar, convertirse en maestro, cuando ya dejó sembrada la semilla del odio en muchos corazones. El arrepentimiento de aquellos que sembraron mal, cuando se arrepienten, suelen ser visto como un acto de cobardía o fragilidad y suelen ser desterrados del mundo ideológico. Otro gran obstáculo es que el perdón, como el amor, no se puede imponer. Debe aflorar en cada quien, en cada ego abierto a su conciencia, pero no se puede enseñar, a lo sumo, se puede ser ejemplo, como fue el Maestro de Maestro, Jesús de Nazaret, pero, repito, es una lección que solo se puede aprender en el silencio de nuestra soledad, en diálogo con el ser que somos.

Quisiera dejarles una pregunta y disculpen el atrevimiento ¿Creen que el hombre aprenderá a encontrar su conciencia, la que le permite crear su propia realidad, y dejará enterrado en la memoria el mundo de las creencias o creen, más bien, que el ser humano, como colectivo, como sociedad, nunca podrá encontrar la esencia de su conciencia?  Muchas gracias.

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