EN NOMBRE DEL ODIO

  Comencemos bien. Muchos vendrán en mi nombre, decía el Nazareno, hace más de dos mil años, para referirse a todos aquellos que bajo el disfraz de un discurso pacifista, conciliador, amoroso, integrador, solo sembrarían odio en sus actos. Al árbol lo conocerás por sus frutos, no por como lo nombren.

El odio te destruye
No te dejes por vencer por el odio

El odio no tiene ideología propia, ni política ni religiosas, sino se sirve de cualquier ideología  para penetrar en el espíritu humano. En nombre del odio se ha mancillado hasta el nombre y mensaje del Nazareno. Nada hay extraño en el comportamiento de tanto diablo vestido de humano y que no fuese anunciado, pero ¿cómo distinguirlos? ¿Cómo saber que aquella persona que dice amarte, aquel líder que dice hacer todo por tu bien, por tu país, no es más que un lobo vestido de amigo y que solo persigue tu esclavitud? Lo dicho, al árbol lo conoces por sus frutos. Cualquier persona, pareja, amigo, líder político, líder religioso, etc., que intente anularte como ser humano, que intente imponerte su modus vivendi, su forma de pensar y ver la realidad, su dogma de vida, diciéndote, incluso, que es por tu bien, está podrido de odio por dentro. Aquella persona que te respeta como persona jamás intentará doblegarte, sino buscará darte las herramientas para que por ti mismo encuentres lo que buscas, lo que anhelas, tanto como persona como ciudadano , pues quien ama, jamás impone, jamás doblega, jamás esclaviza al otro.

Las ideologías del mal solo siembran mal
Las ideologías del odio pretenden anularte como ser humano

Esa persona que te respeta como ser humano quizá se equivoque, cometa errores, pero frente a aquellos que te anulan como ser humano en nombre del odio y no son capaces de reconocer sus errores, el que te ama aunque se equivoque consigo mismo y contigo, digo, siempre se levantará como el Ave Fénix y sabrá pedir perdón y perdonar. El hombre que tiene en el odio su bandera, por más que quiera levantarse cada vez que se equivoca, se hunde más en su miseria. Incapaz de pedir perdón desde el corazón, odiará más.

LAS SOCIEDADES EN NOMBRE DEL ODIO

   Las sociedades humanas modernas, las que han nacido bajo un marcado lenguaje y comportamiento ideológico, son sociedades enfermas. Sí, los hombres nacen marcados por el odio ya antes de nacer. El odio, como si de un  virus mortal se tratase, se contagia de generación a generación a través de los procesos de socialización. Desde esta óptica, la educación  social de nuestros hijos no es más que la inoculación de nuestras creencias, la forma que tiene el poder, tanto estatal como familiar, de  asegurarse de que los distintos núcleos de la sociedad seguirán siendo los mismos que les han legado y quieren dejar como legado.

El odio nace en la sociedad
El hombre se contagia de odio por las sociedades enfermas de odio

Pero hay creencias y creencias y las que brillan en los altares del odio son las creencias fallidas. Las creencias fallidas son todas aquellas que te alejan de tu origen divino, todas aquellas que te obligan, sí, obligan, te imponen el rechazo de quienes no comparten tus creencias. Las hay de todo signo, en la política, en la religión e incluso en el amor. No hay que ser muy ducho en las artes humanas para darse cuenta que este tipo de sociedades han nacido bajo el signo del miedo. No son sociedades que hayan nacido bajo la intención de que el Ser del ser humano se desarrolle como tal. Para ser realmente coherente, es imposible que este tipo de sociedades que buscan el desarrollado del Ser se hayan fraguado en ningún momento histórico, ni si quiera en las sociedades modernas. Hasta hoy en día el odio ha acampado en las sociedades humanas como pilar para desarrollar un modelo u otro, siempre apuntalados por el miedo ancestral al otro, a lo desconocido. Siempre apuntalados por el poder, político, religioso, militar o económico, como esclavitud y jamás como cooperación pensada para el desarrollo del Ser. Sin embargo, no cabe la menor duda de que este tipo de sociedades, más allá de que son inviables para el futuro humano, ya, en las modernas sociedades del conocimiento, no tienen su razón de ser.

No te dejes engañar por falsos discursos
El odio, cuando se disfraza de amor, es, si cabe, más cruel

Pero estas sociedades del odio, nacidas para esclavizar a unos hombres por otros, no morirán sin antes intentar arrasar todo a su paso. No hace falta ver muchos informativos para darse cuenta hacia dónde camina el ser humano inoculado por el odio. No hace falta caminar mucho por las calles de cualquier metrópolis para darse cuenta que el ser humano corriente, ese ser humano azotado por el odio en todas sus facetas y desde todos los frentes imaginables,  está sumergido en sus zonas de confort buscando su propia salvación.

CÓMO SOBREVIVIR A LAS SOCIEDADES DEL ODIO

   En nombre del odio se llega a asesinar por amor. A causa del odio la gente se refugia cada vez más en sí misma y en sus zonas de confort. Parece no haber salida, donde mires, solo se ve desesperación, sufrimiento y burla. Sí, la burla es un síntoma claro de las sociedades del odio. El que odia la usa como un trofeo para resaltar su poder sobre el otro. El que sufre el odio usa la burla como un mecanismo de impotencia, como una forma de desahogar su frustración.

Cuídate de los discursos del odio
Si te dejas inocular el odio, habrás perdido esa batalla por despertar al Ser

En esta locura parece no haber salida porque se busca dicha salida, como dije, en falsas zonas de confort. La única salida, sí, la única posible es hacia dentro, hacia tu interior. No puedes buscar salir de la dinámica de estas sociedades enfermas de odio creyendo que lo podrás encontrar en falsas zonas de confort, pues estas zonas no te acercan a ti mismo, sino que te aíslan. Y el viaje hacia el interior es todo menos un aislamiento. Viajar hacia el interior es encontrarte a ti mismo en todo y en todos. Viajar hacia el interior es llegar a interiorizar que aquel que te odia, que aquel que vive por y para odiar, también está en ti, latente, esperando el momento preciso, esperando a que lo llames con todas tus fuerzas. Cuánta gente no ha respondido al odio con odio. Cuanta gente no ha respondido a la deshumanización del que odia con su propia deshumanización. Cuánta gente no ha respondido a la indiferencia que surge del odio con una mayor indiferencia hacia el otro. No hay que ser muy hábil para darse cuenta que el ojo por ojo no es la salida. No hay que ser muy ducho para comprender que el odio se alimenta de odio y lo necesita para sobrevivir. El Mal, con mayúscula, no está en lo que nos sucede, sino en lo que brota en nosotros cuando algo nos sucede. El Mal está en nuestra reacción a los actos del odio, que, sabemos, no hay duda, son el Mal en sí mismos.

   Sobrevivir a las sociedades de odio comienza por reconocer que esa persona que es capaz de odiar, que muestra su odio con toda su garra y maldad, es un Ser también.

odio y creencias
El demonio que esconde el odio son las mil y una creencias fallidas que lo alimentan

Equivocado, poseído por el Mal. Sí, poseído, no por un demonio con cola y cuernos y oliendo a azufre, sino poseído por su propia ignorancia de Ser. El que odia, bajo el imperio de ese odio que lo posee, busca que tú olvides también tu Ser. Decía líneas atrás que estas sociedades humanas se caracterizaban porque ninguna había puesto su foco en el desarrollo del  Ser del ser humano. Sin embargo, ese necesidad de encontrarse a sí mismo, a su Ser, por encima de su identidad como yo, fruto de la biografía de cada cual, brota innatamente en el individuo.  Por ello, aún en sociedades enfermas, el individuo que busca su desarrollo como Ser, nombre como se nombre a esta búsqueda, encuentra el camino y llega a destino. El primer paso, ineludible, para comenzar este camino para el encuentro contigo mismo es no juzgar. No juzgar no es mantenerte inerte ante el Mal, es no dejar contagiarte por él. No juzgar no implica la aceptación pasiva del Mal, sino no dejarse contaminar por él. En sociedades donde el Mal acampa en la mayoría, por no decir todos, de los pilares institucionales, la forma de combatir el Mal puede tomar varias caminos, pero ninguno de ellos puede llevarte a acariciar la venganza. No dejes jamás que tus actos sean movidos por la sed de venganza, sino por lograr que el Mal se aleje de la sociedad que quieres para ti.

    Estamos en épocas muy duras para la humanidad en general. Mires donde mires, el odio parece estar ganando la partida al Bien, pero esta visión pesimista es un espejismo de la mente misma.

cómo vencer al ego que eres
Cuando despiertas al Ser que eres, no hay odio que pueda vencerte

Recuerden que el odio es un producto del ego, de la razón, de la mente, no del Ser que toda Conciencia, como parte de la divinidad misma, es. El odio ganará la partida si cada uno de los seres humanos a los que incita le responde como él mismo desea, con odio. El odio solo se alimenta de odio. El amor, el que nace del Ser, del corazón, no el que sale de una boca que habla de amor pero actúa con odio, solo se alimenta de amor. Los conocerás por sus actos. Te reconocerán por tus actos. En ti está la libertad de Ser y crear tu propia realidad o la esclavitud de odiar y ser esclavo del odio.

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