LA ESPIRITUALIDAD Y LAS ZONAS DE CONFORT

Nadie puede transitar el camino de otros. Ni transitar ni juzgar, por muy distinto que sea al propio camino e incluso por muy aberrante que sea lo que vemos. Cada quien tiene su propio mapa para llegar a la misma casa. Sin embargo, hay un peligro para aquellos que buscan su conciencia en esta selva humana de creencias de todo tipo y que nada tienen en común con la conciencia, salvo que pueden utilizar un mismo lenguaje, el lenguaje simbólico, por el que interpretamos y construimos la realidad. El peligro al que me refiero es el de las zonas de confort. Hay zonas de confort espirituales (link al programa de KUKALOT en YouTube sobre este post). En qué consisten, cómo podemos detectarlas y, sobre todo, cómo podemos evitarlas o, al menos, no dejarse contagiar por ellas.

En muchas ocasiones las espiritualidades se convierten en zonas de confort

ZONAS DE CONFORT ESPIRITUALES, ENTRE INCIENSOS Y VELAS

Las zonas de confort son nocivos espacios mentales en las que nos refugiamos para no hacer frente a mil y una situaciones que nos desagradan y que no sabemos, no podemos, o no nos dejan cambiar. Las zonas de confort son uno de los peores engaños de ese mundo de creencias fallidas. Las zonas de confort, desde esta perspectiva, viene a decir que tú no eres dueño de tu destino, de tu vida, y que estás sujeto a las inclemencias del destino. Eso es una farsa, la gran mentira, el gran engaño de ese mundo de creencias que buscan esclavizarte a todo tipo de miedos. La espiritualidad no está exenta de este nocivo mundo de las zonas de confort.

¿En qué consisten las zonas de confort dentro de la espiritualidad?  Debo, aunque sea someramente, delimitar qué entiendo por espiritualidad dentro de este contexto. Por espiritualidad entiendo toda búsqueda del sentido de la existencia misma, tanto en su acepción de movimiento ¿hacia dónde vamos? ¿De dónde venimos? Como en su acepción de significado ¿qué hacemos en este mundo? ¿A qué venimos? ¿A qué vienen los otros? En las sociedades modernas esta búsqueda suele encontrar respuestas en las religiones y en todo movimiento filosófico existencial que surgen en el seno de toda cultura.  Ahora bien, y aquí radica, bajo mi humilde ver, la gran equivocación de la espiritualidad a la hora de encontrar respuestas a esa búsqueda del sentido. No hay respuestas en el mundo de las creencias. Es más, la única respuesta al sentido de la existencia no se puede encontrar a través del lenguaje simbólico, sino a través de los actos, del humano sentir y vivir. La espiritualidad es un encuentro sin palabras con el amor que somos y que solo podemos hallar a través de los otros.

La espiritualidad es el encuentro con el Amor que somos

ZONAS DE CONFORT ESPIRITUALES, CÓMO DETECTARLAS

Tanto las religiones como todo movimiento espiritual que busca un sentido a la existencia misma, suelen construir todo un panteón de creencias, de interpretaciones conceptuales, que, a la postre, no dan ningún sentido a la búsqueda del amor cuando no se alimenta de actos de amor, sino solo con palabras e ideas que se encierran entre muros. Esos mundos de creencias religiosas o espirituales que no dan respuestas íntimas al sentido de la existencia, sino que crean más confusión, suelen convertirse también en zonas de confort cuando son tomadas con fanatismos de toda intensidad. Cómo se fanatiza una idea religiosa o espiritual. Cuando alguien antepone su creencia a la conciencia que la confronta. Cuando alguien toma su camino como el único válido. Cuando alguien toma su creencia y la eleva al panteón de verdad absoluta, divinizándose a sí misma en detrimento de todo el resto. Es lo que hacen, normalmente, las religiones y movimientos espirituales que se centran más en las creencias que elaboran que en las conciencias que tienen la libertad y la capacidad de crear dichas creencias.

El mundo de las creencias encierran la espiritualidad en miedos de todo tipo

ZONAS DE CONFORT ESPIRITUALES, CÓMO AFRONTARLAS, CÓMO SALVARLAS

Cuando alguien cree que puede estar dentro de unas zonas de confort espirituales, lo primero a interiorizar es que si está en ella es por algo. Todo camino, toda experiencia, tiene un sentido para el crecimiento del espíritu, para la experimentación de la vida misma. Experimentar el Ser con plena consciencia es crecer en el Ser. Experimentar la vida, aun dentro de las zonas de confort, tiene un sentido. No debemos olvidar que estamos en sociedades enfermas, que frenan todo crecimiento y desarrollo de la conciencia humana, donde la conciencia es confundida con un sinfín de creencias y donde el mal acampa a sus anchas. Poder detectar que nuestra vida, que nuestro camino, va por la senda de zonas de confort vestidas de espiritualidad no es nada negativo, sino que se puede entender como una forma más de abrirse camino hacia el Amor que somos. Cuando tomas conciencia que la disputa, la confrontación de creencias, que el fanatismo, no tiene sentido alguno en el mundo de la conciencia, en el mundo de la espiritualidad, la espiritualidad que bebe del amor al otro, la espiritualidad que vive la existencia para compartir la vida con las otras conciencias y no como una competición con ellas, entonces te das cuenta que la forma más realista de afrontar las zonas de confort que beben de la espiritualidad es con el silencio y con el ejemplo de vida. Un ejemplo que, en estas sociedades de miserias, tiene muchas formas de manifestarse.

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