LA RESIGNACIÓN FRENTE AL CAMBIO

   Comencemos bien. La resignación es un acto de sumisión ante la adversidad, pero un acto de sumisión complaciente, donde el individuo resignado limpia su conciencia, su fragilidad, su pusilanimidad  con expresiones como “las cosas son así”, “qué puedo hacer yo”, “hay cosas que no puedo cambiar” por no hablar de expresiones que directamente lo intentan anular como Ser “no valgo para esto”, “ya lo decía mi padre…”, etc.

El cambio siempre es posible…resignarse es morir

La resignación, frente a lo que puede parecer, no es un estado natural del ser humano, ni siquiera el instinto de supervivencia daría cuenta de él, sino que es un estado inyectado en la mente humana para controlarlo, manipularlo y, en última instancia, esclavizarlo saecula saeculorum. Quién inyecta este virus letal en la mente humana para doblegar su espíritu creativo y recluirlo en formas de vida indeseables. Uno está tentado a personalizar a este sujeto tenebroso, y sí, lo hay, pero realmente el causante último de esta actitud de resignación no es un nombre propio, sino los miedos. Miedo a la muerte, al dolor, al escarnio público, al rechazo, etc., etc. La lista es tan larga como personas habitan el mundo. Estos miedos son aprovechados por otros seres humanos para imponer su realidad, para imponerse a los demás. Nuestras sociedades humanas, los líderes de dichas sociedades, desde los albores de los tiempos, se han aprovechado de este mecanismo para controlar la voluntad de los miembros del grupo. Hoy en día, oculto en mil formas de sumisión maquilladas con todo tipo de expresiones, siguen actuando igual.

¿PODEMOS SUPERAR LA RESIGNACIÓN?

   ¿Cómo sobreponerse a la resignación? No hay fórmulas mágicas, ni métodos, ni gurús y mucho menos medicamentos. Superar los miedos, el miedo en sí, es algo tan personal y se puede lograr con tantas fórmulas distintas, casi si me apuran con una para cada ser humano, que podría estar tentado a callar. Sin embargo, sí se puede escribir sobre el por qué se puede superar ese estado que invade al ser humano y lo paraliza a la hora de cambiar, de tomar decisiones que lo hagan salir de su zona de confort que se cae a pedazos, pero donde, paradójicamente, él se encuentra feliz. El miedo, los miedos,  se puede superar cuando el individuo llega a comprender, a interiorizar, que nadie fuera de él mismo es responsable de su realidad y que nadie, fuera de él mismo, tiene el control de su tiempo vital.

Siempre hay caminos para salir del camino
Cambiar la forma de entender el cambio, solo depende de ti

La resignación, el virus que insertan en tu espíritu para doblegarte, se basa siempre en que la culpa la tiene el otro y eso te hace ya ponerte a la defensiva e interiorizar que hay situaciones que no puedes controlar, que no están en tus manos. Pero esta actitud es ver el vaso medio vacío y no medio lleno. Por otro lado, el tiempo de tu vida es tuyo. Mientras tengas vida, tuyo es el tiempo. Sí, nadie se engaña que las sociedades modernas, aún más que las de otras épocas, esclavizan al hombre atándolo a un tiempo que necesitan para sobrevivir. Estas sociedades del consumo, material o ideológico, en estos momentos y para este contexto poco importa de dónde viene los tiros, siembran en el hombre la idea de que el tiempo no es de cada cual, que se te escapa de la manos, que no te pertenece.

El tiempo te pertenece
Mientras tengas vida, tuyo es el tiempo

Sin embargo, la verdad es que lo único que es tuyo, hablando con propiedad,  es el tiempo de tu vida y la inoculación del virus de la resignación que te han inyectado es tan dañino que te dice que ni siquiera eso te pertenece y que debes aceptarlo sumisamente por tu propio bien ¿de qué vas a comer si no me entregas tu tiempo (tu vida)?

LA RESIGNACIÓN COMO TIEMPO PERDIDO

   La resignación viene a decirte que hay cosas inamovibles, que no se pueden cambiar, que no hay forma humana de cambiarlas. Pero esto es un sinsentido, pues lo que caracteriza al ser humano es su capacidad creadora y su constante cambio de realidades.

Tuyo es el plan
El plan de tu vida te pertenece a ti y a quien tú decidas incluir

Incluso aquellos que viven la miseria día a día, la viven de manera diferente, pues de otro modo, no resistirían ni mental ni orgánicamente. La vida es en sí misma un constante cambio. En muchos casos la lucha contra la resignación se tiñe de nuevas resignaciones que te vienen a decir “algún día lo superaremos”. Postergan para mañana lo que inevitablemente deben comenzar hoy. El cambio para superar una realidad que no nos agrada no comienza mañana, comenzó en el instante que deseas salir de la vorágine que te lleva a vivir la vida que te han impuesto y no la vida que quieres o desearías para ti y se materializa siempre en el presente. Por muy dura que sea una situación, siempre puedes utilizar tu presente para salir de ella. El miedo que te han inoculado para que no te muevas, para que no cambies, no se vence postergando para mañana lo que hoy debes comenzar. No te preocupes que cuando estés en el vacío, te saldrán, como suelen decir, alas.

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