LA SIMPLICIDAD DE UN DÍA PERFECTO

  ¿Cuándo es el momento perfecto para despertar al Ser que somos? Ahora. No solo solemos vivir en el pasado o en el futuro obviando el momento único del presente, sino que solemos dejar para mañana lo que nos incomoda de un modo u otro hacer hoy. Mañana dejamos de fumar, comenzamos la dieta, hablo con mi hijo para resolver nuestras diferencias, pido el aumento de sueldo en mi empresa, hablo con mi pareja para arreglar nuestra relación, etc., etc.

El presente es el tiempo perfecto

El mañana suele ser el opio para nuestros miedos cuando deben enfrentar la incertidumbre a las consecuencias de nuestras decisiones. El miedo a la quiebra de la inercia, a salir de las llamadas zonas de confort (aunque dichas zonas nos sumerjan en todo tipo de penurias físicas, psíquicas y materiales), a sentir que el yo pierde el control, nos lleva a dejar para mañana lo que nada impide comenzar hoy. Nada salvo tú mismo y, obviamente, es la mayor tranca que puedas tener para cualquier cambio. El cambio siempre comienza y termina en ti, pero tu cambio puedes convertirse en el cambio de otro y así sucesivamente. Cualquier creencia no comienza como un llamado colectivo, sino como una pauta de comportamiento que alguien asume como tal y es imitada o impuesta.

EL DÍA IDEAL

El día ideal para cambiar, para comenzar a desarrollar tus sueños, anhelos, responsabilidades o cualquier reto que te plantees  es hoy, no ayer ni mañana, hoy. El presente no es solo el momento del eterno desarrollo, del único estar que comulga con el instante del Ser que eres, sino que asume el papel de la plena satisfacción, de la plena comunión con el Ser Supremo. Cuando <<vives>> a Dios siempre lo haces desde el presente.

Cada ser tiene su propia ruta para llegar al mismo puerto que llegaremos todos

Dios rehúye ser visitado en tiempos pasados o futuros, solo sabe del hoy, simple y llanamente porque Él es el eterno hoy, el instante petrificado en la eternidad que es. Decía que normalmente se rehúye el presente porque el ser humano suele temer a la incertidumbre que genera cualquier cambio, pero ¿por qué ese miedo al cambio? ¿Por qué tememos comenzar aquello que supuestamente anhelamos? Las creencias que nos dicen que cualquier riesgo es peligroso están a la orden del día, camufladas en los más variopintos consejos, desde <<más vale pájaro en mano que cien volando>> a <<a quien hierro mata, a hierro muere>>, pasando por <<el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija>>. Estas creencia aparentemente inocentes y sabias esconden el llamado al inmovilismo, a acampar en las zonas de confort, aunque en ellas estemos mal a gusto porque <<más vale malo conocido que bueno por conocer>>. Es una artimaña del mismo ego, es un instrumento de dominación.

El mayor obstáculo para alcanzar el Ser son las creencias fallidas que son inculcadas antes incluso de nacer

La gente que tiene miedo al cambio es la misma que sostiene los sistemas corruptos y fallidos de tantas naciones en toda época, es el miedo a querer ser feliz y no conseguirlo, es el miedo a querer ser libre y terminar con más cadenas. Esos miedos no son más que creencias fallidas. Se debe recalcar que muchas de estas creencias que nos limitan son arrastradas desde eones en los procesos de socialización de las diversas culturas, en las que cada una la expresará a su modo y que son asumidas sin cuestionamiento alguno ¿Por qué desconfiar de los buenos consejos? Porque la duda es el primer paso hacia el camino propio, aunque a la postre, todos los caminos conduzcan al Ser.

EL MOTOR DE LA HISTORIA HUMANA

El cambio no solo es un proceso inevitable en un universo en constante cambio, sino el verdadero motor de la historia humana. Aunque todos llegaremos al mismo puerto, para volver a navegar por los mares del universo partiendo de él mismo, todos los egos tienen su propia ruta para llegar a él. Los problemas surgen cuando ciertos egos, disfrazados de ideologías de todo tipo, quieren imponer una ruta concreta.

El mañana suele ser el opio para los miedos que te llevan a alejarte del presente

Lo que se necesita para lograr que cada cual desarrolle su propio Ser son modelos sociales de convivencia, no modelos sociales que nos impongan un modelo concreto de convivir. La tarea puede parecer compleja pero la mayor complejidad parte del mismo hecho de no dejar para mañana lo que se puede hacer hoy. Los planes del milenio para erradicar esa mal llamada  pobreza crítica, por ejemplo, no es un asunto que se pueda posponer en espera de darse las condiciones económicas, sociales, políticas, tecnológicas e incluso religiosas, no, es un asunto de hoy en día y, si los gobiernos de turno, con sus líderes fallidos a la cabeza, no son capaces de erradicar tal flagelo salvo en las reuniones glamurosas donde se despilfarra el erario público junto a órdenes privadas de todo tipo ¿a qué esperas para hacerlo tú mismo? No esperes vivir tu hoy desde otro tiempo porque te quedarás viviendo de recuerdos inalcanzados o de futuros que se vuelven espejismos al alcanzarlos. Deja de divagar en el tiempo y comienza a navegar en el único tiempo posible para vivirlo, el hoy.

Tomado del libro TE ODIARÉ TODA LA VIDA O CÓMO VENCERTE A TI MISMO

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