LAS PREOCUPACIONES INSANAS Y EL AGOTAMIENTO EMOCIONAL

En las sociedades modernas, donde el modo de vivir y convivir se basa en la ruptura del hombre consigo mismo y, por ende, con el resto de sus semejantes, las preocupaciones se vuelven insanas. Veamos.

PREOCUPARSE PARA NO OCUPARSE: PREOCUPACIONES INSANAS

En las modernas sociedades enfermas prima el control, manipulación y explotación de unos hombres sobre otros. Las consciencias humanas no han despertado de su ensueño de ser víctimas o verdugos y viven como tales. En la gran mayoría de casos, el rol de víctima o verdugo lo asumirá el individuo muchas veces a lo largo de un día cualquiera. Se convertirá en un verdugo en el trabajo por el día, en una víctima de sus hijos por la tarde o de un amigo en una salida nocturna para convertirse a su regreso en un verdugo para su pareja.

Tanto los límites para tu superación como para tu autodestrucción los pones tú

Los roles que se asumen de víctima o verdugo no son connaturales al Ser, sino que son inculcados por unos tipos de sociedades que basan su organización en creencias que asumen el miedo como la brújula para su supervivencia. La supervivencia del grupo se basa en la desconfianza a lo externo al grupo y la desconfianza es la antesala del miedo. Cuanto más compleja es la sociedad, mayor desconfianza se genera en las relaciones intergrupales.Hasta cierto punto el desarrollo de la civilización humana, con todas sus variopintas culturas, ha sido la consecuencia de una lógica evolutiva, pues en su despertar a su propia conciencia de ser, tanto  el individuo como las sociedades han pasado por varios niveles de conocimiento sobre el conocimiento mismo. El problema surge cuando en esa dinámica la sociedad entra en un bucle que le impide dar el salto de conciencia definitivo y entrar en un nuevo campo de conocimiento.

Educar es enseñar a nuestros hijos a soñar, no dibujarles sus sueños

En vez de ocuparse del desarrollo del ser, se han preocupado por la supervivencia. Primero comer y después filosofar, dice una antigua máxima que pareciera sigue vigente, pero en realidad la cuestión no radica en olvidar la faceta que debe organizar la sociedad como tal para vivir lo mejor posible en su medio natural, sino en no olvidar que el Ser del ser humano, que la persona que asume una identidad, está por encima de cualquier creencia y, sobre todo, por encima de cualquier creencia que lo anule como individuo y como Ser. Para salvar este olvido, muchas civilizaciones han “creado” éticas de todo tipo, pero lo único que han alcanzado es acentuar las divisiones culturales y crear brechas casi insalvables entre ellas y los individuos que las conforman. Han convertido al hombre, cuya esencia es buscarse a sí mismo  para crear su realidad, en una marioneta de creencias políticas y religiosas inamovibles, que, a su vez, solo sirven a intereses muy particulares. Es paradójico, en estos tiempos de saltos tecnológicos y científicos que están llevando al hombre a las puertas de un nuevo conocimiento sobre sí mismo y su lugar en el cosmos, los distintos poderes hegemónicos mundiales (léase Estados y religiones de todo tipo) siguen tratando a los seres humanos como simples vasallos mentales que deben seguir esclavizados a ideologías de todo tipo. Siguen sin querer comprender que el hombre debe usar las ideas para el desarrollo del individuo y no esclavizar al hombre a unas ideas que han convertido en ideologías inhumanas por no decir infrahumanas.

EL AGOTAMIENTO EMOCIONAL POR LAS PREOCUPACIONES INSANAS

   Sí, el ser humano se ha organizado en base a preocupaciones insanas en sociedades enfermas de egoísmo y mucha indiferencia hacia el otro, que es lo mismo que decir que ha llevado al individuo a olvidarse de sí mismo. Si no miras por ti, no puedes mirar por otro y si no miras por el otro, no puedes mirar por ti. No se trata solo de la afamada regla de oro (no hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti) porque esta regla obedece más al interés propio que al conocimiento que debe alcanzar el individuo cuando da el salto de conciencia que lo lleva a mirar el todo como una parte de sí mismo. Sí, no se trata de ser ángeles por si acaso el infierno existe, pues de este modo no solamente estás engañando al otro, sino, peor aún, a ti mismo. Estas preocupaciones insanas, que llevan al individuo a una lucha fratricida por alcanzar la supervivencia material y no a una cooperación social para alcanzar el desarrollo espiritual, trae consigo un agotamiento emocional casi incuantificable. Sí, el ser humano es, teniendo en cuenta su carácter de cuerpo-mente-espíritu, un ser emocional y, como tal, susceptible a desequilibrios, grandes desequilibrios.

Las preocupaciones insanas son inculcadas por las hegemonías sociales para mantener a los individuos presos de los miedos que les han sembrado

   Las emociones, como las creencias, pueden ser positivas o negativas, en dependencia de qué impacto tengan sobre el sujeto. Entendemos por positivas a todas aquellas que llevan al sujeto a un equilibrio, armonía, paz y convivencia consigo mismo y con los demás, incluyendo al mismo entorno natural (un individuo humano que maltrata a un animal de otra especie o al entorno natural tiene serios problemas emocionales, lo crea o no. Es más, todo aquel que permite o mira para otro lado ante el maltrato animal o al entorno natural, tiene, también, sus problemas emocionales ¿Ven el alcance de las sociedades enfermas actuales?) Las emociones negativas están muy fáciles de ser conceptualizadas. Todas aquellas que producen en el sujeto ira, odio, indiferencia, violencia, depresión o cualquier impulso destructivo hacia sí mismo o hacia el otro, entran dentro de este saco. Pues bien, las modernas sociedades, no importa la latitud, pues la que más o la que menos, todas pecan de lo mismo, basadas más en el desarrollo económico (y en unos insanos sistemas económicos) que en el desarrollo del Ser, son caldo de cultivo para crear y mantener individuos emocionalmente castigados, emocionalmente enfermos, desequilibrados. Pero no todo está perdido.

CÓMO SUPERAR LAS PREOCUPACIONES INSANAS DENTRO DE LAS SOCIEDADES ENFERMAS

Quizá sea más fácil decir lo que no debe hacerse para seguir dentro de esa dinámica emocional que engendra sociedades enfermas de todo tipo en vez de decir qué caminos tomar, pues las sendas para salir airoso de esas nefastas sociedades son tan numerosas como individuos. Veamos algunas pinceladas.

Todos somos maestros y alumnos de nosotros mismos y de los demás

   Lo que un individuo no puede hacer para rescatar el equilibrio emocional es refugiarse en zonas de confort. No se evita el golpe de un objeto que viene hacia nosotros cerrando los ojos. Las zonas de confort representan un cerrar los ojos y asumir  mi “bienestar”. Entrecomillo bienestar para dar a entender que ese bienestar solo significa que el individuo ha encontrado una forma de huir a su situación, no, necesariamente, que esté pletórico y nadando en abundancia, etc., etc. Hay zonas de confort donde el individuo se muere día a día por el consumo de algún tipo de droga, legales o no. Hay zonas de confort que te llevan a sentirte más solo que la una estando todo el día en medio de un gentío. Hay zonas de confort que te llevan a rechazar todo tipo de relación sentimental porque vives el espejismo de creer que nadie puede llegar a ti. Las zonas de confort solo son simples cortinas de humo, sembradas y mantenidas por los distintos sistemas sociales, como válvulas de escape para mantener al individuo en la misma dinámica de la socialización. Las distintas zonas de confort son una manera más de acatar aquello de “si no puedes con el enemigo, únete a él”.

Las zonas de confort son los límites a superar para que el individuo pueda encontrarse a sí mismo de nuevo

   Lo que un individuo no puede hacer para rescatar el equilibrio emocional es dejarse llevar por la apatía, la queja sin sentido y el gasto de energía mental y física para cambiar lo otro, sea una persona o una situación o al mundo mismo. El cambio hacia tu bienestar emocional no depende de los otros, sino de ti mismo. No depende de que cambie el mundo, sino de tu forma de mirar el mundo. Al mirar el mundo de otra manera, actuarás de otra manera en él, y eso llevará a otras realidades formadas por tu pensamiento. Algo que es tan sencillo, se oculta por todos los medios. Y se oculta, simple y llanamente, porque no interesa que el individuo, como tal, llegue a comprender la fuerza que tiene en sí para actuar en armonía y concordancia con los otros. Los Estados, la sociedad misma, necesitan individuos sumisos y maleables, para poder sobrevivir. Sin embargo, los individuos pueden organizarse en sociedad sin necesidad de una jerarquía que imponga un modelo concreto. No olvidemos que los sistemas políticos, junto a los sistemas económicos y militares que los sustentan, solo buscan su propia supervivencia y no el desarrollo del individuo como Ser, mucho menos como Conciencia de Ser.

Las fronteras no pertenecen al ámbito del ser, sino de las culturas y de los egos perdidos en el sí mismo

   Pero los tiempos están cambiando y los límites que ayer eran imposible vencer, hoy se está superando, y, aún más positivo, están sembrando en las nuevas generaciones índigo, cristal, etc.,  la idea de que las creencias limitantes no pueden volver a servir de cadenas para el desarrollo humano, para el desarrollo espiritual humano.

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