LAS VERDADES QUE NOS VAN MINTIENDO

La mentira es la gran aliada del mal y esta, muchas veces, se viste de verdad. Son las verdades que nos van mintiendo. Estas verdades que solo son meros espejismos se visten, a su vez, de creencias fallidas de todo tipo. Creencias que forman lo que se denomina identidad, pero que no son más que artilugios para esconder realmente tu verdadero Ser bajo los escombros de dichas creencias.

amar e infinito
Amar es la verdad absoluta del Ser

Lamentablemente las sociedades se construyen sobre estos escombros, lo llaman tradición. Son muchas, desde el orbe religioso al político, pasando hasta por ambientes más banales pero en nada despreciables, como pueden ser las ciencias o la economía. Te dicen que eres cristiano, ateo, musulmán, judío, budista, taoísta, comunista, liberal, progresista, keynesiano, evolucionista, creacionista, etc., etc. Como dice la canción, dicen tantas cosas que ya no saben qué decir.

MENTIRAS VERDADERAS BAJO EL PRISMA DE LA VERDAD

El engaño parece ser las reglas de juego para estas mentiras verdaderas. No importa para nada el desarrollo del Ser de cada persona, el que subyace a cualquier identidad, a cualquier máscara del ego, sino que la tradición lo único que busca es mantener su statu quo y no perder bajo ningún concepto el poder.

El Mal comienza con una pequeña semilla
Las ideologías son las semillas del Mal

Sí, pareciera que el poder solo persigue su permanencia, jamás persigue ninguna verdad por sí misma, sino que convierte en verdadero cualquier mecanismo, cualquier concepto, que le sirva para sus fines. Sin embargo, la verdad, el sustantivo “verdad”, ese concepto que no se puede respaldar con ningún verbo, descansa en algo más trascendente. Solo hay una verdad capaz de trascender los verbos que puede acompañar y esta radica en el acto más sublime al que pueda aspirar un ser humano, es el acto de amar. Amar es la verdad absoluta del Ser. Amar no es un verbo más, es el acto supremo de la creación misma, tanto por parte del Creador, entiéndase como se quiera entender, como por parte de quienes comulgan con Él con sus conciencias creadoras. En cierta medida, las conciencias, humanas o cósmicas, solo son conciencias fractales de aquella Conciencia Única que permea e impregna todo el universo, el visible y el que está más allá de lo sensible, de lo medible humanamente.

verdad y soledad
Quien encuentra la verdad, jamás la impone

En cierta medida, las mentiras verdaderas solo se alimentan de la ignorancia de Ser. Por ello la importancia de despertar al Ser que cada conciencia es sin dejarse contaminar por esas creencias fallidas que van moldeando no solo sociedades, civilizaciones, sino, lo más peligroso, intentando anularte, deshumanizar tu conciencia de ser sustituyéndola por espejismos.

LAS MENTIRAS VERDADERAS COMO IDEOLOGÍAS

Las ideologías, ese claustro de ideas encerradas en el jardín de las verdades absolutas, son las semillas del mal. Las tradiciones, sean religiosas, políticas o de cualquier índole, vienen envenenadas, en su mayoría, por ese envoltorio que anuncia una liberación y solo persigue encadenarte a sus verdades fallidas.

entremuros
Una verdad enclaustrada en una ideología es una verdad mutilada

Las ideologías nacieron en el principio de los tiempos bajo el estandarte de los miedos. El miedo de aquellos tiempos, a la naturaleza indómita, a la misma capacidad racional del individuo que iba descubriendo y descubriéndose en el mundo mientras lo nombraba, fue dividiendo a los individuos, a grandes rasgos, en dos grupos: los temerosos y los audaces. El audaz fue convirtiendo al temeroso en dependiente de esos relatos que iba tejiendo el audaz sobre ese mundo que se mostraba no solo misterioso, sino perturbador e invencible. El audaz fue convirtiendo poco a poco al temeroso en esclavo de las ideas que él iba formando de su mismo discurso acerca del mundo. La verdad , su concepto, fue naciendo a través de miedos que fueron encadenados a ideas que iban siendo construidas para el propio dominio de aquellos que no podían dominar sus miedos a lo desconocido, a lo poderoso. Pero esta verdad nada tiene que ver con la verdad del espíritu, del Ser que fue sembrado en aquellas prístinas conciencias humanas. La verdad del espíritu es el conocimiento del sí mismo que lleva al Conocimiento último del Todo.

verdad y verbo
La verdad no tiene un verbo que le acompañe porque ella misma es verbo del Ser

En ese trayecto vital está el ser humano en esta última humanidad. Esta verdad del espíritu solo se alcanza en el acto de amar, amar sin nada esperar, pues el amor es el que sabe dar sin esperar nada a cambio. Desconfía de todo amor que exija pleitesía, sumisión, adulación. Desconfía de toda ideología que te ofrezca una identidad entre sus muros, pues tú, como toda conciencia, humana o cósmica, es parte ineludible del Todo. A Dios no le importa como lo llamen, como lo conceptualicen,  no premia o castiga por arrodillarse o no ante Él, sino que solo espera que lo amen y solo se puede amar a Dios, amando a toda conciencia de Él emanadas. Mientras las conciencias descubren esa humilde verdad, Dios les dio la capacidad de perdonar. Perdonar es seguir buscando el amor entre los espejismos del Mal.

LAS MENTIRAS VERDADERAS COMO SEMILLAS DEL MAL

El Mal existe y no huele azufre ni invade un espacio-tiempo en algún lugar del cosmos. El Mal se materializa en toda conciencia que se separa de su propia esencia, del Padre del que procede y de las otras conciencias que viven en el Padre. Donde el Mal impera, convierte en infierno todo espacio por el inseminado.

perdón
Perdonar es seguir buscando el amor entre los espejismos del Mal

El Mal no busca ocasionar sufrimiento y dolor, sino que usa el sufrimiento y dolor para que las conciencias se separen de la divinidad que son. El Mal no es fruto de una divinidad, de un Padre déspota, cruel, sino de la libertad de Ser que toda conciencia es. Qué conciencia sería, humana o  cósmica, si no tuviera la alternativa de ser o no ser. Qué Dios sería aquel que no fuese capaz de crear la posibilidad de crear su alter ego.

   El ser humano, la conciencia humana, ha ido, a través de los siglos, adentrándose en el laberinto del sí mismo con base en miedos que no son propiamente suyos. La conciencia humana va despertando al Conocimiento, no el que va desnudando un mundo natural que, poco a poco, va descubriendo, sino el Conocimiento que va encontrando a Dios no fuera de ella misma, sino dentro de ella y junto a ella, a todo universo de Conciencia. Puede parecer una locura escribir, ya no hablemos de asumir, que tras los miedos que subyacen a toda conciencia humana, existe la inconsciencia vestida de ignorancia. Sí, el Mal no busca conocer o reconocer su esencia, sino que las conciencias sigan desconociéndose a sí misma. Ese desconocimiento ha ocasionado mucho dolor en el ciclo de la vida, en el ciclo de las almas que siguen creciendo y despertando día a día, vida a vida, a la Conciencia de Ser que son.

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