POR QUÉ NOS EMPEÑAMOS EN SEGUIR SUFRIENDO

Tomado del libro TE ODIARÉ TODA LA VIDA

Suelen decir que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra para expresar esa anomalía del comportamiento humano de desconocer u olvidar lo aprendido tras una experiencia traumática ¿Es esto cierto? El sentido común dice que sí, pero por qué. Por qué seguimos cometiendo los mismos errores, muchos de los cuales solo nos reportan sufrimientos de todo tipo.

mira hacia el lado correcto
Mirar hacia otro lado del problema no lo resuelve

La respuesta, obviamente, no está fuera de ti. El responsable de esa ceguera y sordera que te inhabilitan para cambiar de rumbo y acceder a otros estadios de conciencia no es el mundo, ni tus padres, ni aquel profesor que te dejó marcado para siempre, ni aquella película que llevas en tu memoria como referente a cómo debes comportarte ante lo desconocido, ni tus jefes que se empeñan en no ver tus grandes hazañas laborales, etc., etc. No, el único responsable de tus errores de perspectiva es tu razón misma, tu ego, tu mente que se retroalimenta de mil y una creencias que te dicen, una y otra vez, como diría Sartre y compañía, que el infierno son los otros. Dicen que un alcohólico comienza realmente su rehabilitación cuando reconoce que él es el problema y mantenerse sobrio consiste en repetirse a diario que la solución está en él ¿no? No se puede resolver un problema sin enfocar realmente el problema como tal, es decir, engañándose de cuál es realmente la raíz del mal. Podemos mirar para otro lado, como digo, pero eso no nos aleja del problema.

Tú eres la solución
La solución está en ti

Todo lo contrario, lo profundiza, lo vuelve más complejo y se pierde tiempo. Tiempo que dejas de disfrutar la maravilla que deseas para ti. Cuando te digan que este mundo es un valle de lágrimas, recuerda que estás escuchando una creencia que se ha dejado vencer por el desaliento y la desesperanza. El mundo es y será lo que tú decidas para ti mismo. El sufrimiento humano no se genera solo, por generación espontánea, sino que se atrae a través de la razón, de la mente. Puede parecer un poco sarcástico si pensamos por ejemplo en algún desastre cuasi natural. Pongamos el caso del Titanic, quiénes sobrevivieron al naufragio de aquella máquina marina de quien alguien osó decir que no la podría hundir ni Dios ¿los más ricos? ¿Los más inteligentes? ¿Los blancos? ¿Los negros? ¿Los que rezaron a última hora? ¿Los niños? ¿Las mujeres? Aquellos que en su mente fraguaron la vida por encima de la muerte bajo las heladas aguas del océano, salieron airosos. Aquellos que no se dejaron vencer por la tragedia que se les venía encima, sobrevivieron. Una de las claves está en el dejarse vencer o no. Los que se ven a sí mismos como <<realistas>> te dirán que las circunstancias externas determinarán que haya o no sobrevivido alguien en particular, obviando lo que defiendo aquí, y desde eones se hace por todo tipo de seres espirituales, y que manifiesta que lo externo es motivado por lo interno. Tus pensamientos, y en última instancia tus emociones, serán los planos que construyan tu realidad. En otras palabras, tus circunstancias son efectos de tus pensamientos. ¿Y los niños? ¿También eligen ellos su destino a través de sus pensamientos?

Tu Ser es quien dice de tu grandeza
La grandeza está en tu Ser

Es una pregunta capciosa, pues los niños son esponjas natas mientras aprenden a filtrar todo lo que le llega, y está demás decir que no todo lo que le llega a los niños en forma de creencias es correcto y no pocos son los que seguirán con esas limitaciones por el resto de sus vidas. Ahora bien, haciendo un paréntesis sobre la materia. No importa cuántos años tardes de tu vida o cuántas vidas tardes en aprender sobre las leyes del pensamiento, pues ni puedes vivir ajeno a su influencia ni desconocerlas por tiempo indefinido. Tarde o temprano, en esta vida o en otra, ese conocimiento te será desvelado…

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