¿QUIERE UN SER HUMANO SALIR DE SU ZONA DE CONFORT?

Comencemos bien. Toda persona es un ser humano aunque, hay que dejarlo muy claro desde esta misma línea, no toda persona “sabe” que es un ser humano. La identidad como Ser no te la ofrece ni tu encarnación presente, ni tu nombre y apellidos, ni tus posesiones, ni tus títulos universitarios colgados en la pared, ni tu DNI, ni tus cuentas bancarias, ni tus miedos, ni tus fracasos, ni tus esperanzas, ni tu religión, ni tus sueños, ni tus ilusiones y mucho menos, no por último el menos dañino de tus espejismos, tu ideología. Tú eres mucho más que todo eso.

superando egos
Tú eres mucho más que tu ego, tus creencias, tus miedos…

Sin embargo, no son pocas las tradiciones que así te lo dicen y siegan tu verdadero desarrollo como Ser, como ser humano. Tú Ser no se define porque las definiciones, con sus conceptos y lenguajes simbólicos prestos a interpretaciones de todo tipo, son fronteras, límites, y tu Ser no está limitado porque pertenece a la Conciencia que todo lo impregna aunque no se nombre. No importa cómo nombres, imagines o intuyas esa Conciencia. Si esto suena a chino no se preocupe, pues le intentarán sacar de ese laberinto todo lo anteriormente dicho, pero, entonces, no busque dentro de sí porque, de hacerlo, esas zonas de confort, sus títulos, sus posesiones, su casa, sus amigos, su ideología, etc.,  se vendrán abajo. Sí, cuando buscas en tu interior, que no es buscar en tu memoria, sino esa necesidad imperiosa de hallar lo que ni si quiera se sabe “qué” es, empezarás el camino que te llevará a valorar no lo que la tradición te ha señalado que debes valorar, sino aquello que tú, solo tú, en tu mismidad, a solas contigo mismo y con todos tus miedos, vas perfilando como la “esencia” que eres, como la “información” que se forma a sí misma.

Tú frente al yo
Tú eres tu propio mapa hacia el Ser que eres

Ojo, que nadie se engañe, no hay caminos únicos ni mapas de rutas para rescatar de cada persona el Ser que es. Lamento decirlo, pero es así. Muchos desean encontrar alguien o algo que les saque de las arenas movedizas de sus zonas de confort sin lesiones y con atajos, pero no es posible. Cada cual es su propio camino. Cada cual es el escritor de su propia vida y, como tal, puede elegir como escribir cada capítulo. El único escritor de tu vida eres tú mismo. Cada cual tiene su propio camino para despertar al Ser que es y dejar la máscara de su persona, de su identidad en base al ego, en su condición adecuada, la de ser un instrumento para el pleno disfrute del Ser en aras de desarrollar su propia existencia en conjunción con todos los demás seres y el entorno planetario ¿Sigue sonando a chino con mezclas de vascuence? Pues lo que toca es seguir trabajando en ir quitando las capas del ego. Nadie lo puede hacer por ti.

LAS ZONAS DE CONFORT COMO ESPEJISMOS

   Las llamadas zonas de confort no son más que espejismo que son sembrados por tradiciones de todo tipo. Las zonas de confort no solo constan de aficiones, trabajos, posesiones, estudios etc., sino de personas. Te puedes sentir muy a gusto con alguien o con grupo que te permite sentirte alejado del mundo globalizado y de esta manera recluirte en tu zona de confort.

Tú eres tu propio conocimiento
El Conocimiento está en ti

Pero ese estar a gusto no deja de ser un engaño impuesto por esa tradición que intenta ver la realidad no como el conjunto de un todo, sino como una parte que es el todo. Ojo, debemos aclarar algo, las tradiciones son necesarias en cuanto son el punto de partida para quien nace en este mundo, pues aún en un mundo completamente abierto al cambio, abierto a la transformación en base al conocimiento, cada espacio tiempo tiene sus creencias porque al creer se crea, se va creando la realidad. Pero una cosa es tener creencias capaces de transformarse, lo que los viejos manuales llamarían pragmáticas, y otra muy distintas crear muros en torno a ellas y obligar a los que queden en esas cárceles a que, encima, estén contentos. Cómo estar contentos en un mundo donde se enseña por tradición que quien no comparte las creencias de “mi grupo” no existe como tal, no son personas y encima no les extrañe escuchar decir que no son seres humanos, cuando la naturaleza de Ser es la única realidad que comparten toda conciencia ¿Entienden? Cuando alguien niega  al otro como ser humano, estás negándose a si mismo. No importa las milongas que diga la tradición, cuando un ateo recrimina a un creyente, o al revés, están negándose mutuamente su condición de Ser.

DESMONTANDO LAS ZONAS DE CONFORT

   Las ideologías, políticas, religiosas y de todo tipo, juegan a este macabro juego de las diferencias, de ser distintos. Las ideologías siembran en ti el virus de la indiferencia hacia el otro e incluso, lo más tenebroso, siembran en ti el odio hacia el otro. Cuando la indiferencia ya no es suficiente porque el otro reclama su parcela de verdad, la lucha es inevitable y toda lucha comienza por el odio exacerbado.

Tú eres más que el odio que te han sembrado
No te dejes vencer ni por el odio ni por las zonas de confort

Odiar es el deseo de hacer el mal y ese deseo no nace en el alma humana porque sea inevitable la envidia, los celos, la ira, etc., sino porque se siembra a través de las creencias. La naturaleza humana no esta sujeta a inalterables comportamientos. Esto te lo quieren hacer ver y creer un sinfín de creencias que solo quieren perpetuar el mal humano a través de las luchas fratricidas. Las zonas de confort, desde esta perspectiva de las creencias fallidas que se perpetúan a través de las tradiciones e ideologías de todo tipo, no son más que las zonas de descanso para ese ser humano obligado a esconderse bajo las máscaras de un ego ebrio de miedo y de sí mismo. Si tu zona de confort, sea la que sea, impide que crezcas como ser humano y no solo como una apéndice más de ideologías que anulan la humanidad que somos y compartimos todos, es hora de pensar si vale la pena o no seguir engañándonos a nosotros mismos. Quien es incapaz de reconocer en sí el Ser que es, cómo pensar que va reconocer en el otro, en lo completamente otro, al Ser que también es. No permitas que tus zonas de confort te impidan ver al Ser que habita en todo hombre. Tú eres mucho más que tus zonas de confort.

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