SENTIMIENTO DE CULPABILIDAD. PARTE II. LOS VERDUGOS

Existen verdugos porqué existen víctimas que nos muestran sus heridas, algunas de ellas mortales. Víctimas y verdugos comparten un mismo hábitat, a saber, el mundo emocional de las creencias. En el caso que nos concierne hoy, en esta segunda parte de Sentimientos de culpabilidad, la culpabilidad de los verdugos es puesta bajo análisis. Veamos.

LA CULPABILIDAD DE LOS VERDUGOS ¿CUÁNDO Y DÓNDE NACE?

    Partimos de un supuesto, casi evidente y que, para muchos, no tendría cuestionamiento alguno y es que los verdugos encargados de sembrar sentimientos de culpabilidad de todo tipo en las personas que les rodean son, ineludiblemente, incuestionablemente, culpables de tal delito. Entiéndase bien, partimos de un supuesto. Justamente este post tiene, entre otras intenciones, dar claridad a esa premisa. Comenzamos con una paradoja, los encargados de sembrar sentimientos de culpabilidad en los otros, resultan ellos mismos culpables ¿de qué delito? Veamos qué podemos decir de la culpabilidad de los verdugos.

Existen verdugos porque reconocemos a las víctimas de sus tropelías

   Decíamos, cuando hablamos de las víctimas, en el anterior post, que el mundo, el intrincado mundo de los sentimientos de culpabilidad, nos conducía al viejo camino de las creencias. Desde esta perspectiva, el cuándo y el dónde nacen los verdugos no deja mucho margen de duda. Nacen en la noche misma de los tiempos. De aquellos tiempos del comienzo evolutivo de la conciencia humana, cuando aquel ego solitario que iba descubriendo el mundo mientras lo nombraba iba, a la par, creando un sinfín de creencias alimentadas, en la mayor parte de los casos, por miedos de todo tipo.   

   La culpabilidad de los verdugos nos lleva al insano terreno de las creencias fallidas. Las creencias son ideas acerca de todo lo que nos rodea y cuando digo que son fallidas me refiero a que se insertan en la conciencia con una doble intención. Primero separarte de las demás conciencias, de todas aquellas que no comulguen con tus creencias particulares y en segundo lugar son fallidas por que se tornan absolutas, en verdades absolutas, y convierten un instrumento de crecimientos, como son las ideas mismas, en un arma de dominación como son las ideologías. La culpabilidad de los verdugos está ligada, por activa y por pasiva, a esa desviación insana que hace de las ideas verdades absolutas para el beneficio de quien las promulga, no para el bienestar general. Esto lo podemos ver desde las economías hasta las religiones pasando por todos los renglones del quehacer humano. Cada quien defiende sus intereses por encima de la humanidad del otro.

CÓMO SE MANIFIESTA LA CULPABILIDAD DE LOS VERDUGOS

   Los verdugos encargados de sembrar sentimientos de culpabilidad en las personas solo creen en sí mismos no porque se amen mucho, sino porque son incapaces de amar a nadie, empezando por ser incapaces de amarse a sí mismos. Ese desamor no es fruto de razón alguna, sino de una incapacidad para llegar a su conciencia de Ser, a su naturaleza humana, desde el mundo de las creencias, sus creencias. las creencias son como fronteras y los sentimientos de culpabilidad que siembran serían los puntos fronterizos, la línea que no se puede cruzar so pena de convertirte en un tránsfuga, en un traidor a tu grupo, peor aún, a tu identidad, esa identidad que fue sembrada en ti cuando ni siquiera habías nacido. Los sentimientos de culpabilidad son sembrados en los otros, por estos verdugos de la inconsciencia, para recordar a sus víctimas que hay cosas que no se pueden cambiar, so pena de dejar de ser quien son, con todo lo que implica en sociedades en las que todo tiene un precio o, mejor dicho, donde te dicen que todo tiene un precio a pagar.

Víctimas y verdugos son alcanzados con creencias fallidas de todo tipo

   Los verdugos dirán que todo lo que hacen lo hacen por ti, paradójicamente, y que esos sentimientos de culpabilidad no son más que verdades absolutas, llenas de buenos consejos, que tú te niegas a ver y reconocer porqué tú eres un mal agradecido. Sí, los verdugos intentan, en última instancia, cuando las propias creencias no surten el efecto de control deseado, sembrar en ti la duda y empujarte de nuevo al redil de los esclavos. No olvidemos que las víctimas de los sentimientos de culpabilidad los atan a mil miedos para esclavizar sus mentes y sean incapaces de caminar y tropezar por sí mismos en el camino de la vida y la experiencia de ser. En cierta medida, los verdugos de los sentimientos de culpabilidad lo que hacen es controlar al otro porqué ellos mismos se sienten indefensos ante la vida misma. Cobardes de la vida controlando a posibles héroes que los ningunean, como quien dice, antes de nacer. Sí, los verdugos, sembradores de sentimientos de culpabilidad de todo tipo, son unos cobardes que necesitan ensalzarse a sí mismos a través del sufrimiento que ocasionan a los otros. Son personas tóxicas que van esparciendo su veneno a lo largo y ancho de sus vidas y, paradójicamente, lo hacen con aquellos seres que, supuestamente, más quieren. Quién no ha escuchado frases como “todo lo hice por ti”, “todo el sacrifico de mi vida, todas mis lágrimas, todo mi trabajo, ha sido por tu bien”, “todo lo hice por nuestro amor, qué ingrato/a eres”, etc., etc.  La pregunta obligada es ¿son verdaderamente culpables estos verdugos? ¿Hasta qué punto su toxicidad les pertenece?

VERDUGOS ¿CULPABLES BAJO UN HALO DE INOCENCIA O INOCENTES BAJO UN HALO DE CULPABILIDAD?

   La culpabilidad de los verdugos encargados de sembrar sentimientos de culpabilidad comenzó siendo un supuesto. Es hora de indagar si ese supuesto se ajusta o no a la realidad de la conciencia humana. La pregunta que da pie para comenzar esta investigación, temporal, y que dará pie a nuevos post, la podemos plantear así ¿estos verdugos, estos sembradores de sentimientos de culpabilidad, son realmente conscientes del mal que están generando con su actitud? Quien esté libre de pecado, tire la primera piedra, diría y dice el Maestro de Maestros, Jesús de Nazaret.Nacemos en sociedades enfermas con patrones de conducta, léase creencias, no solo de todo tipo, sino que se respaldan con otro sinfín de creencias que blindan, por decirlo de algún modo, ese núcleo tan dañino como son los sentimientos de culpabilidad. Además, podemos afirmar sin ninguna duda que la gran mayoría de los sembradores de sentimientos de culpabilidad han sido, a su vez, y en su tierna infancia, víctimas de ellos.

Vivimos en sociedades enfermas donde se anteponen las estructuras sociales al espíritu humano

El gran error, sin entrar en juicio alguno, ha sido no percatarse de esas nefastas creencias y repetir con sus hijos o allegados los mismos errores que le habían sido inoculados a ellos.  Los sentimientos de culpabilidad son uno de los peores legados que toda tradición, no importa el contenido concreto de cada una, pueda dejar a sus vástagos. Y de esos errores se alimentan los conflictos de todo tipo. Las luchas ideológicas, por ejemplo, basan su estrategia de venderse a sí mismas sembrando entre sus acólitos sentimientos de culpabilidad de todo tipo, entre ellos, el más vendido, el de traidor, traidor a la causa ¿les suena? Hoy, en los modernos patíbulos de la política, los suelen llamar tránsfugas, chaqueteros, etc., etc., aunque, todo hay que decirlo, no lo hacen por convicción, sino por un puñado de dinero. No todo el rompimiento con el pasado, con ese pasado negativo, es para mejor. Muchas veces esconden nuevas formas de maquillar los mismos errores de siempre, creerse únicos y creer que su actitud no tendrá consecuencias. Sin embargo, los sentimientos de culpabilidad nos muestran que toda actitud, y recordemos que toda creencia tiene un patrón de comportamiento, tiene consecuencias.

CÓMO ROMPER EL CÍRCULO VICIOSO DE LOS SENTIMIENTOS DE CULPABILIDAD

   La culpabilidad de los verdugos, por lo antedicho, es puesta en duda, si entendemos que su pecado, su gran error, ha sido el no percatarse, el no poder descubrir que ellos son mucho más que el cúmulo de creencias que le hayan podido inocular. Siempre lo repito porqué, bajo el humilde ver de este autor, los grandes conflictos humanos, tanto a nivel personal como colectivo, viene de la mano de esa inconsciencia que se tiene del Ser que toda persona es más allá de las creencias particulares en la que haya nacido. Ese olvido del Ser, que a nivel de estructuras de poder no solo es fomentado, sino blindado a través de mil creencias que van sembrando sentimientos de culpabilidad de todo tipo, trae como consecuencia que esos culpables que siembran de primera mano estos insanos sentimientos de culpabilidad sean declarados, en primera instancia, inocentes de su crimen contra sus hijos o allegados, pero culpables del crimen contra sí mismos.

La libertad es libertad de Ser

Esto es así porque la ignorancia no puede acarrear pena alguna, contra lo que suele oponerse el derecho corriente que dice que la ignorancia de la ley no te exime del castigo por su incumplimiento. Pero la irresponsabilidad de no ser capaces de poner en duda sus propias creencias, sí tiene pena y por ello digo que sí son culpables del crimen cometidos contra ellos mismos. La única libertad que tiene el hombre es su libertad de Ser, no su libertad de hacer. No todo está permitido y mucho menos en nombre del bien del otro cuando le estás sometiendo, con tu actitud y tus creencias, a todo tipo de sufrimientos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *