STRESS: CÓMO COMBATIRLO SIN EFECTO REBOTE

El estrés es un estado de tensión emocional que provoca desequilibrios corporales en su conjunto. El estrés se conoce desde los albores de las sociedades humanas, pues el estrés es un efecto, el más nocivo, de insanas formas de relacionarse los hombres entre sí. El estrés es una enfermedad social. Como tal, como dije en otros artículos sobre las adicciones, poco o nada podemos hacer por el paciente estresado si no remediamos las enfermedades sociales que lo provocan. Así todo, siempre se puede alcanzar mejorías para mitigar ese estado de la mente que, obviamente, tiene su alcance en el cuerpo en su conjunto. Al final del post daremos las claves prácticas, concretas, para ayudarnos en la tarea de vencer al estrés. De momento, sigamos en el camino que nos lleva a entender al estrés.

El estrés es un estado de tensión emocional potencialmente mortal

VENCER AL ESTRÉS: QUÉ PROVOCA EL ESTRÉS

Comenzaba el artículo afirmando que el estrés es producto de las relaciones humanas. Esto no solo es válido para nuestros días, sino que, en las sociedades globalizadas de nuestro presente, se intensifica. Podemos decir sin miedo alguno que hay un estrés causado por las interacciones humanas y el medio natural o con otras especies, pero este tipo de estrés es otro cantar y, en la mayoría de los casos, al menos en las sociedades más o menos modernizadas, no es tan visible ni causa grandes estragos. Es más, en aquellas sociedades donde es visible, podemos asegurar que el estrés causado entre y por las relaciones humanas es más peligroso para la salud de la persona que el estrés causado por la interacción entre el hombre y la naturaleza, incluida las otras especies. Pero vayamos a la médula del asunto: qué provoca el estrés, qué existe en las relaciones humanas que pueda provocar esa respuesta mental y corporal que crea una tensión emocional que desencadena, a su vez, un desequilibrio corporal, en no pocos casos, mortal.

   El estrés es causado por la falta de respeto hacia el individuo como Ser. Leyeron bien. Es una falta de respeto. Y aquí hay que aclarar algo vital. La mayor falta de respeto es la que proviene del mismo individuo. Sí, son tan enfermas las sociedades modernas que han inyectado en el ser humano esa creencia que les hace ningunearse a sí mismos. Gente que no se ama y, por tanto, son incapaces de amar. Gente que no se respeta a sí misma y, por tanto, no saben respetar. Mas, como digo, este desprecio del hombre hacia sí mismo es fruto, muy sutilmente inoculado, de creencias de todo tipo. Barajemos esto. Las sociedades humanas se han formado en base a intereses ajenos a la misma esencia del ser humano, su conciencia. La conciencia humana es el común denominador de la diversidad de la existencia humana y sobre la que, cualquier sociedad que se precie de humana, debe construir sus relaciones. Pero esto, que parece simple, y lo es, jamás fue puesto en práctica en la construcción de la sociedad. Qué primó, qué hizo posible construir sociedades estresantes. Pues nada más y nada menos que el miedo, miedo al otro, y salpicado, sobre todo, con mucho egoísmo. Para validar, legitimar, justificar todos estos miedos y egoísmos sembrados se han creado todo un amplio abanico de creencias. El mundo de las creencias sepultó, desde los mismos inicios de la evolución humana, al mundo de la conciencia. Veamos.

Estrés y sus causas. Todo está en tu mente

ESTRÉS, MIEDO, EGOÍSMO Y FALTA DE RESPETO

Una de las primeras creencias que siembre cualquier modelo social es la idea de la defensa de las propias creencias. Esta defensa debe ser a muerte frente a todo aquel o toda aquella otra creencia que pueda amenazar o anular nuestra forma de vida. Ya podemos ver el primer gran logro de estos insanos sistemas sociales, ningunean tu conciencia en aras de unas creencias que te han sido inoculadas, te gusten o no, las aceptes de buen agrado o a regañadientes, te parezcan sanas o insanas. El estrés comienza ya cuando los propios modelos sociales te faltan al respeto como ser humano y te toman como un mero receptáculo, como una mera esponja y no como el creador que eres. Obviamente esta falta de respeto tiene una finalidad, la opresión. Los sistemas de creencias basan su poder en el miedo y, cuando esto falla o no alcanza todo su poder, en la opresión directa de unas estructuras sobre otras, de unos hombres sobre otros. Desde esta perspectiva el estrés sería más que una consecuencia de un fallido modelo social, de engranar la sociedad, que también lo es, sería, digo, un fin buscado para esclavizar a los hombres. En otras palabras, en otras ideas, las estructuras de poder sociales han generado sistemas de creencias que buscan sembrar el estrés en el individuo para, así, mantener el control sobre ellos. Un ser humano despierto a su conciencia, despierto a las demás conciencias, no busca la confrontación, sino la colaboración. No siente miedo del otro, sino busca en el otro a su propio alter ego y no basan sus actos en el miedo, sino en el conocimiento que van adquiriendo. Un individuo azotado por el estrés no está en condiciones de encontrarse a sí mismo, de encontrar la conciencia que es. Mejor sería decir que no tiene las condiciones necesarias, pues sus fuerzas mentales y físicas están tratando de salir de ese laberinto de miedos, egoísmos y demás emociones negativas que generan las sociedades enfermas. Cómo ayudarse a sí mismo en estas sociedades que nos faltan al respeto y nos enseña a faltar el respeto a las demás conciencias. Veamos.

Una persona azotada por el estrés está más propensa a ser manipulada

CÓMO VENCER AL ESTRÉS SIN ADITIVOS QUÍMICOS

Vamos a centrar este apartado en dos núcleos. Uno centrado más que todo en la parte física de esa unidad de cuerpo-mente-espíritu que toda conciencia encarnada representa. El otro, centrado en la parte mental.

   Para vencer cualquier tipo de estrés, no importa el origen, mientras el estrés, obviamente, no represente un peligro inmediato para la vida, el aliado perfecto es la respiración. Algo tan simple y tan vital como es el acto de respirar nos puede ayudar a “controlar” esa cascada bioquímica que sacude el cerebro cada vez que estamos estresados. Lo solemos obviar porque no asociamos, no nos han enseñado, por líneas generales, la conexión que existe entre una menta en calma, la respiración y un cuerpo alineado con ellas dos. Cuando hablo de la respiración como aliado para vencer el estrés me refiero, más que todo, al ser consciente de ella y acompañado de un estado mental en “vacío”. Me explico. Respirar es un acto involuntario e inconsciente y de lo que se trata es, para ayudar a vencer el estrés, volverlo consciente. Para ello hay tantos métodos como seres humanos. Cada cual elegirá su propio método, pero sí hay, obviamente, caminos comunes para lograr ese vacío de la mente a través de la respiración. Estos caminos comunes se reducen a unos sencillos puntos:

a) Busca un sitio y un tiempo donde nadie o nada puede interrumpirte durante unos minutos. Cuanto más silencioso, mejor. Cuanto más ruido tengas a tu alrededor, se dificulta el proceso a tal grado que no se alcance el objetivo.

b) No hay una posición específica para realizar el ejercicio. Cada cual, en dependencia de su estado físico y de su propia corporalidad, tendrá su propia posición ideal. En mi caso, en la mayor parte de las ocasiones lo hago acostado en la cama. El objetivo, obviamente, no es quedarse dormido, pero si sucede, no se complique y haga un problema en donde no lo hay, pues es que el cuerpo y la mente lo necesitaban. Además, dormir es otra forma de desconectar con el estrés, aunque no es la ideal.

c) Ya en tu sitio y en la posición que creas conveniente para ti, cierra los ojos. La mente en ese instante, y dependiendo del grado de estrés que tengas, se verá sacudida con todo tipo de pensamientos, incluso con el de la inutilidad de lo que estás haciendo. Paracomenzar a aquietar esos pensamientos concéntrate en tu respiración y comienza a respirar más lentamente. A medida que vas controlando el ritmo de la respiración, concéntrate más en ella, haciendo caso omiso a cualquier pensamiento que te esté llegando. No luches contra esos pensamientos. Se trata de dejarlos ir. Cuanto más te resistas a ellos, más persistirán. El objetivo del ejercicio es vaciar la mente de cualquier pensamiento y dejar que la respiración, lenta, haga su trabajo “purificador”. No te preocupes si llegar a vaciar la mente te lleva varios días o semanas. No importa, llegará el día que será mayor el tiempo en el que tu mente se vaciará por varios minutos. Cuánto tiempo es necesario para obtener resultados. Cada quien tiene su propio tiempo porque cada quien tiene grados de estrés y necesidad distintos. Qué logro con este ejercicio. Tomar el control, el control de qué.

La solución está en ti, solo en ti

Aquí es donde entramos en el segundo núcleo, el mental. De qué se trata. De algo tan sencillo como tomar el control de tus decisiones. Sí. La mayor parte del estrés que acumula en su organismo los seres humanos viene de la mano de no tomar decisiones o, de tomarlas, no tomarlas desde su óptica, en base a su conciencia, sino que las toma en base a creencias asimiladas y obedientemente seguidas, aun cuando no les gustan o simplemente las consideramos banales, no propias para los tiempos presentes. Cómo lograr ser dueños de nuestras decisiones y evitar con ello el estrés que ocasiona vivir no en base a la experiencia propia sino en base a lo que otros esperan de nosotros, lo dejaremos para el próximo post, pues este se ha alargado más de lo esperado. Además, la toma de decisiones no es un asunto menor, sino vital para liberarnos de ese estrés fruto de sociedades enfermas que valoran más a las estructuras sociales, creadas, no olvidemos, para el dominio y el control de unos hombres sobre otros, valoran más, digo, que la esencia de la conciencia humana. De esto, de la toma de decisiones, hablaremos en el siguiente post.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *