TE ODIARÉ TODA LA VIDA

A MODO DE EPÍLOGO INACABADO

    Suelen decir que del amor al odio hay medio paso y muchos neurocientíficos señalan que esta vinculación puede obedecer al hecho de que ambas nociones parecen compartir los mismos caminos neuronales. Las neuronas del amor son las mismas por las que transitan los más aberrantes actos de odio e inhumanidad. Pero el amor y el odio aunque puedan traducirse ineludiblemente al lenguaje neuronal, sináptico, es un fenómeno que va más allá de la danza de la neuronas.

Siempre pasa la luz
Siempre hay un camino por muy tupido que esté el bosque

Y no hay mayor acto de odio que el que haces contra ti mismo y, desde la perspectiva de quien les escribe, desde el momento que enfocas tu odio hacia alguien, te estás odiando a ti mismo. Sí, queramos o no, la vida te devuelve lo que siembras y, nos guste o no, cada vez que odiamos a alguien, que le deseamos mal, aunque tengas suficientes motivos racionales para ello, estás sembrando tu propia realidad de odio, destrucción y sufrimiento, no la del otro. No hay ningún gran secreto que no esté a la vista del Ser que somos, si es secreto es porque está oculto a la razón, a la racionalidad, al ego que somos y no quiere perder su hegemonía en cuanto a las visiones que tenemos del mundo y las decisiones que tomamos en base a ellas. Cuando seamos capaces de trascender esas limitaciones  del yo y ver en la oscuridad, cuando seamos capaces de entender que nuestras limitaciones no son absolutas, sino fruto de mil creencias negativas ocultas muchas de ellas en buenos consejos y transmitidas con todo el amor del mundo en muchos casos, cuando seamos capaces de decirles a los hombres fallidos que dirigen nuestras sociedades humanas que no los necesitamos ni nos representan porque son incapaces de salir de las culturas de la muerte, cuando seamos capaces de ver que aquel a quien odiamos es nuestro alter ego, nuestro otro yo oculto en otros nombres y otras dimensiones culturales, movidos por los hilos del gregarismo que el ego tiene como marca de su naturaleza, cuando sepamos que el amor es algo que se da sin esperar nada a cambio, cuando sepamos que el perdón es la verdadera grandeza del hombre y no  un acto de debilidad, cuando seamos conscientes de nuestra conciencia de Ser, entonces haremos de ese odio que nos rodea y parece invadir cada rincón de esta nave humana no una lucha contra el mundo, ni contra los otros, sino contra nosotros mismos y venceremos a nuestro propio ego en esa batalla por la Luz. Su castigo no es la muerte ni encadenarlo en ninguna prisión, sino liberarlo  al ponerle frente a sí mismo en el espejo del Ser.

siembra
Recogemos aquellos que sembramos

De ese modo se convertirá de nuestro mayor enemigo en un valioso aliado en el proceso y desarrollo de la vida humana, la propia y la colectiva. El mayor enemigo a vencer no está fuera de ti mismo, sino dentro de ti. Esa es una de las mayores garantías que tienes de que todos somos capaces de vencer en esta lucha por rescatar al Ser que somos y encauzar al ego a su cauce natural, y recuerda, solo tú puedes vencerte a ti mismo, nadie lo puede hacer por ti.

   Esta obra no trata de vencer en ninguna lid a ningún otro pensamiento, ni de convencer a nadie a que camine por la senda que este autor va caminando, sino de incitar a descubrir la senda y el camino que cada uno tiene  frente a sí, y dentro de sí, el camino hacia el Ser que somos. El autor solo les puede desear el mejor de los viajes posibles hacia el camino del Ser que son.

puentes hacia la luz
El camino hacia la Luz está dentro de ti porque tú eres Luz

No se trata de una aventura del pensamiento, sino de una aventura del Ser por Ser. Buen viaje y espero que no nos sorprendamos de encontrarnos todos en el puerto que nos aguarda, el Ser Supremo. Eso sí, cada cual llega a su manera y, desde la atalaya de la razón, del ego, cada cual lo nombra y lo entiende a su manera, pero más allá de las palabras y de los horizontes del camino, siempre estará la sensación de la plenitud de Ser uno mismo en todos y uno mismo en Él. Lo dicho ¡buen viaje!

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